viernes, 1 de noviembre de 2013

¿CÓMO HACER EL AMOR EN UN SITIO INCÓMODO?





CAPÍTULO LXXIX.


                 Es curioso que desde la soledad de nuestra propia mente, dentro de los pensamientos más pecaminosos y lascivos que no llegamos a contarle a nadie, necesitemos al final de todos los caminos la complacencia de los demás. La complicidad de un ser amigo o desconocido que cumpla con nuestras más ansiadas fantasías y se sume a nosotros para disfrutar de un esperado amanecer mientras degustamos los jugos sagrados del cuerpo. Esto no es otra cosa que la vida, el sentir que las articulaciones tienen una función más allá de una vulgar movilidad y de que no somos nadie sin el otro, sin la otra, sin los demás; o lo que es lo mismo, sin el aglutinador “todo”, que por algún intencionado motivo no se nos ha incluido en nuestro sexo a la hora de nacer.
                 ¡Sí, necesitamos la connivencia de los otros! ¡De los demás! ¡La complicidad que es necesaria para comparar el presente, para activar las neuronas sensibles que nos pueden conducir al éxtasis, al imposible que tanto añoramos pero que tenemos miedo asumir! En ese pozo guardamos los recuerdos no materializados para que no dejen de serlo, las provocaciones, y la desnudez sin la piel; porque la luz del día es poderosa y añoramos en alguna medida la oscuridad. ¡Es así, y no podemos negarlo, la humanidad tiene alma de topo!
                 Con estas conjeturas. Con estas dudas aglutinadas, se encontraron frente a frente los demás integrantes de la cala con nuestra pareja, que desde hacía una perpetuidad, disfrutaba el uno de la otra, y la otra del uno, sin importarle la turbia consciencia de los demás. Ellos sencillamente se entregaban, se ofrecían el cuerpo mutuamente para que fuese tomado sin retórica ni aspavientos por su igual, como un acto de fe ancestral; posiblemente la deuda que no pagó el primero de los topos.
 __ ¿Qué podemos hacer ahora? ¿Cuál es el siguiente paso? ¿Estaremos haciendo lo correcto?
                 Se preguntaban una y otra vez el colectivo, los hombres y mujeres que desde hacía algún tiempo permanecían desnudos sobre la playa con la oculta intención de fornicar, pero naturalmente, sin llegar a comprometer sus principios y su cristiana moral. Entre ellos ya se habían producido actitudes beligerantes respecto a las carnes del contrario; pero como es de suponer, el acto de la penetración no se había consumado, y sin penetración no hay pecado. Los pensamientos deliberados y viciosos con un par de oraciones los subsanamos por muy sátiros y fecundos que estos fuesen; lo otro, lo que sabemos, y no quiero repetir la palabra y las intenciones para no ser “propinador” de malas influencias, es difícil borrarlo del cuerpo después de haberlo probado.
__ ¿Sí o no?
                 La eterna pregunta. ¿Está bien o mal?
                 El tiempo, como es sabido, transcurre sin autorización de nada y de nadie, y en ese transcurrir de leves instantes, el heterogéneo colectivo comenzó a mostrar síntomas de pésima circulación sanguínea; porque de los rostros, y de los visibles órganos y componentes externos, un color violáceo e intenso comenzó a concentrarse alrededor de las puntas, los salientes, y los bordes altamente sensibles.  
               

Continuará.....................  

DISEÑO GRÁFICO: MANDY BLUEE.    

viernes, 18 de octubre de 2013

LA SOLEDAD

                                             
    

                                                             -- 10 --  
(capítulo final) 
                 He buscado la forma o manera de quedarme completamente a solas y aún no he encontrado la vía para alcanzar mi objetivo. ¡Siempre estoy acompañado! Aunque no lo parezca es complicado el hecho de permanecer en soledad, porque abandonar la realidad me provoca cargo de consciencia difícil de superar. Me refiero al hecho de persistir dentro de la realidad, sin abstracciones; pero también en solitario, lejos de todo lo que nos rodea, sin llegar a escuchar la incansable voz interior que siempre nos conduce por el camino más trillado. Es que esta maldita voz se mantiene día a día, y segundo a segundo, con su persistente letanía dentro de nuestra cabeza para recordarnos que no estamos solos, que siempre nos acompañará por más que intentemos quedarnos a solas con “nosotros mismos”.
                 Se dice que si escuchamos voces, y hablamos con “nosotros mismos” es que hemos llegado a rosar la locura; puede ser, sobre todo para algunas personas poco perseverantes. ¡Yo no estoy de acuerdo con esta postura! La vapuleada locura es un estado superior, que no se logra solamente cuando las cosas no marchan bien, también cuando la buscamos y deseamos de cuerpo y corazón saborear el delirio; lo demás, lo que se entiende por locura es incertidumbre mal diagnosticada por especialistas de medio pelo. La locura es un escalón superior, y se debe estar alerta  para darnos cuenta que hemos llegado a este estado supremo, y que muy pocos son capaces de obtener y merecer. Me estoy refiriendo al punto en el que nada se escucha, nada nos perturba, y nada nos pregunta, porque estamos completamente a solas, y se está completamente a solas cuando logramos conscientemente este estado superior, cuando rosamos la “locura”.
                  ¿Entonces es buena la soledad? ¿Está bien permanecer siempre acompañados? ¡Es igual una cosa o la otra, porque todos los caminos conducen a Roma! Lo importante es ser dueño del momento. Ser un dominador radical. Un ente revolucionario. Un individuo capaz de escuchar la terca voz cuando no deseamos estar a solas, o de mandarla a freír espárragos cuando nos aburra con su cargante letanía.
                 Amigos solitarios, si es que en realidad lo son, déjense llevar hasta las máximas consecuencias, hasta que la cuerda se temple, hasta el mismísimo límite, y acto seguido, sin esperar respuestas u opiniones ajenas, ¡paf!, ¡paf!, y ¡paf!; rompan con todo, quiebren la cuerda y cuelguen por una de sus puntas a la vez que se balanceen en el aire de un lado a otro a punto de caer en la nada. No dejen resto del pasado y comiencen de nuevo, como si hubiesen llegado nuevamente a este mundo, desnudos de cuerpo y sentimientos. Posiblemente entonces encontraran un espacio, un diminuto fragmento de soledad para poder reintegrar cada pedazo esparcido al viento y conformar un alma pura que sea capaz de conquistar cualquier bullicio por muy estentóreo que este se considere; pero eso sí, para poder lograrlo hay que estar, se debe ser: ¡Un loco solitario!

 FIN.

Fotos: Ara y Mandy.

jueves, 17 de octubre de 2013

EN LA INTIMIDAD

                                   



                                                            -- 8 --  
 
                 Algo más de un día llevaba observando la habitación, el cuarto de baño, y demás resquicios de la vivienda de mí querida vecina Asunción. La mujer de Mariano es sumamente discreta y para observarla en una postura desencajada o fuera de su cotidiana normalidad, es como soñar con un imposible; pero una de las cosas que he aprendido de esta vida es saber hacer un buen huso del tiempo, utilizarlo hasta obtener algún resultado favorable y no perderlo sin más. Naturalmente hablo de la paciencia, de mí paciencia. ¡Tener paciencia y esperar el momento justo! Plantado en mi escondrijo me hice el propósito de no moverme hasta conseguir alguna pista que me diese mi vecina Asunción y así poder ampliar mi estudio de “mirador unificador”.
                 Por el momento contaba con Mariano. En mi anterior encuentro con él en la calle le propuse que nos hiciese la visita el próximo sábado y nos diese su opinión profesional sobre el proyecto de…….. Bueno en realidad el proyecto, como el encuentro entre amigos fue el cebo para captarlo, y cayó; ahora debo darle forma para entrar aún más en su intimidad y adueñarme de ella; aunque aún sigo con la duda si incluir a su mujer Asunción en la fiesta del sábado, no lo sé, pero…….. ¡Ha salido del baño! Asunción con una toalla envuelta en su cabeza y otra alrededor de su cuerpo sale mojada y descalza, sin lugar a dudas ha terminado de darse un baño; continúa por el largo pasillo en dirección a su habitación. ¡Ya era hora, llevaba más de cuarenta y cinco minutos dentro del cuarto de baño sin dar señales de vida, y yo sin saber qué estaba haciendo en su interior! Con los años en que somos vecinos jamás ha dejado la ventana abierta cuando entra al baño; aunque para ser más exacto, desde que he tomado la decisión por motivos profesionales de observar las intimidades de esta familia tan peculiar. No puedo dar fe si en algún momento ha dejó abierta la ventana del baño, no lo puedo afirmar porque este seguimiento es bastante reciente…. ¡Asunción no se ha dado cuenta y la puerta del balcón está entreabierta!
                 ¡Abre la cómoda y rebusca entre los cajones……….busca alguna cosa entre sus ropas íntimas! Creo que en algunos segundos seré testigo presencial de la desnudez de mi vecina; por primera veré a Asunción como vino al mundo…….un momento…….., unas medias largas y negras……., y dentro………, ¿son papeles? En la última gaveta de la cómoda  Asunción ocultaba papeles dentro de unas medias. Mi posición de “mirador” se ha quedado congelada.
                  
               
Continuará...........................

fotos: ara.

viernes, 13 de septiembre de 2013

¿CÓMO HACER EL AMOR EN UN SITIO INCÓMODO?






CAPÍTULO LXXVIII.


                 Entre la espuma salada los amantes se regodearon sin escatimar esfuerzos y sudores. Se movían cual pez en el agua, y sus contorsionistas cuerpos cambiaban de posición una y otra vez. Él se enlazaba de cabeza, en diagonal, de un lado, y de otro, sin pensar que se podía despeñar en cualquier momento entre la piel de su amada y sus infinitas fantasías. Por su parte, ella, simplemente dejó que el timonel condujese su nave sin poner trabas a nada, y para saborear las mieles del peligro, no le preguntó hacia dónde se encaminaba el amante en cada embestida.
                 Él y ella, los dos, como únicos seres exaltados dentro de la apacible cala, lo olvidaron todo, absolutamente todo; sus pensamientos, sus dudas, sus inseguridades, sus fobias, y hasta la mal llamada decencia que tanto nos cuesta desprendernos de ella. Y con la poca, o nada de “decencia” que mantenían sobre sus consciencias, continuaron sin prejuicio su viaje por el fondo marino. Cada uno de ellos viajó libremente, y en pocos minutos el más despistado de sus poros, se expandió por todo el espacio marino abarcando cada uno de los apetecibles rincones, de él, y de ella.
                 Los demás, los otros, los que hasta ahora simplemente escuchaban y miraban, se sintieron de pronto excluidos, y pensaron que el mundo era demasiado detallista y diverso para que no contasen con ellos.
                 Primeramente se acercaron sigilosamente a la distanciada pareja que había emprendido su particular viaje a cada una de las profundidades habidas y por haber. Llegaron por todos los puntos los curiosos observadores, pero él y ella no estaban para perder el tiempo en asuntos sin importancia y continuaron con su interminable juego.
                 Para cualquiera que llegase de sorpresa a la cala, se encontraría a una singular pareja sobre la arena enroscándose de placer, y a su vez, a un grupo de lascivos mirones intentando intervenir en la apasionada contienda que se desarrollaba ante sus ojos; pero la solapada realidad, la que se oculta en el lado sensible de nuestras emociones y fantasía, era bien distinta, sencillamente otra, la de un emocionante viaje de veinte mil leguas de………….
          
                
Continuará.....................   
fOTOGRAFÍA: ara.

sábado, 24 de agosto de 2013

¡CÓMO HACER EL AMOR EN UN SITIO INCÓMODO!







CAPÍTULO LXXVII.


                 ¡Los dos, ambos, dejaron caer los párpados y se perdieron en la larga línea del infinito que se funde con el mar! Un relámpago de motivaciones intervino en sus pensamientos, y ella y él, o la fulgurante amante y su afiebrado compañero,  viajaron por un impredecible espacio hacia lo desconocido.
__ ¡Mi amor no los saques, deja tus dedos dentro de mí, me siento que voy planeando y mi cuerpo está cerca de rosar el agua! --dijo la joven mientras se mordía los labios de placer.
__ ¡No pienso hacerlo, pero te digo lo mismo, no dejes que tu mano se detenga, porque dentro del agua por la que estás planeando me encuentro yo, como un pez voy nadando y espero encontrarte! –le contestó él con cortos movimientos pélvicos.
__ ¡Sí, sí, pensaba que estos momentos no regresarían nuevamente, y no ha sido así, la ventana es pequeña para este inmenso mar que me colma las entrañas! ¡Mi amor, te juro por esta mano que acaricia tu verga que en cada encuentro que tengamos, pondré lo imposible y parte de mi vida para llevarte dentro de mí! ¡No soy nada sin ti, o más bien poca cosa sin tus besos y tu cuerpo! ¡No dejaré tu piel aunque me lo pidas……….., es igual porque esos dedos son milagrosos, y puedo afirmar que creo……………….., creo dios mío en……………, en este mar, en estas personas que se retuercen de placer en la arena, en el infinito, en el agua salada, en…………, un pez, ¡lo veo, veo un pez que pasa junto a mí……………!
                 Ella sin ninguna duda había penetrado en el agua y vio a su amado transfigurado en pez, estaba entre un mar de emociones y un sinfín de alucinaciones.
__ ¿Eres tú la que me rosas la cola? ¡Qué bien…….., me gusta………! ¡Neptuno está a nuestro lado…………! ¿Lo estás mirando mi amor? ¡Soy un pez de largas dimensiones……………!           
                
Continuará.....................   
fOTOGRAFÍA: ara.    


sábado, 3 de agosto de 2013

¿CÓMO HACER EL AMOR EN UN SITIO INCÓMODO?




CAPÍTULO LXXVI.


                 Él y ella de mutuo acuerdo y a un mismo tiempo comenzaron los juegos amatorios. El joven buscó con todo su ahínco la torneada concha que guardaba su amada entre las piernas, y la joven, con demasiado desenfado se adueñó del tensó músculo que bailaba entre las piernas del hombre de sus sueños. Sí queridos lectores, los amantes fueron directamente a una masturbación de sus órganos, y no esperaron a que la escena que tenían ante sus ojos se desarrollase ampliamente y en todos los sentidos.
                 El dedo índice en colaboración con el dedo del medio del chico llegó con prontitud pero con cordura al interior de la vagina de la chica, que de solo imaginárselo desde minutos antes se hallaba lubricada en extremo. Los labios sudaban, rebosaban mares de fluidos que salían por la vulva al encuentro de los compenetrados dedos del amante hurgador. Ella se olvidó por completo que se encontraba en la cala frente a un grupo de desconocidos que al mismo tiempo intentaban disfrutar del placer de la carne, y separó de par en par sus muslos para que los intranquilos dedos se moviesen libremente por su abertura, dejando las puertas abiertas a la imaginación y todo lo que quisiese penetrar.
                 Por su parte el joven sintió la persistente mano de su chica en su falo, porque ella necesitó esta vez la complicidad de sus cinco dedos para dominar al desbocado corcel que no hacía más que cabecear de un lado a otro y parecía imposible de dominar. Tomó la verga con firmeza. Segura de lo que estaba haciendo, y cercándola hasta donde le permitía la extensión de sus dedos la oprimió por unos segundos hasta cortarle la circulación. Esto le gusto al joven sorprendentemente que jadeó a más no poder a la vez que sus dedos se deslizaban por las paredes vaginales de su prometida. Un cúmulo de sangre se agolpó en la cabeza de su verga, que enrojeció por dicha acción y por los libidinosos pensamientos que no encontraban la vía de escape hacia el mar.          
                
Continuará.....................   
fOTOGRAFÍA: ara.    


lunes, 29 de julio de 2013

LOS ENCANTOS OCULTOS.




-- SIETE –


                 Valentín con dos inseguros toques llamó a la puerta de la oficina de su jefe. Era la hora del almuerzo, y este encuentro estaba fuera de lugar. Las piernas, la voz, las manos, y todo su cuerpo temblaron al escuchar al jefe.
__ ¡Pase Valentín, y cierre la puerta, tenemos que hablar usted y yo!
                 Estas palabras  impactaron en los oídos de mi amigo Valentín como incansables campanas en semana santa. Su jefe se encontraba sentado en su gran silla giratoria con un pliego de papel en sus manos, un pliego que le resultaba suma mente familiar.
__ ¡Buenos días señor! –dijo Valentín cerrando la puerta.
__ ¡Pasa Valentín, siéntate, y nada de señor, llámeme por mi nombre! –sentenció el jefe.
__ ¡Es que señor…………nunca lo he llamado por……..su nombre!
                 El pobre de Valentín no sabía muy bien cómo expresarse, se encontraba verdaderamente perturbado ante tal demostración de confianza que le mostraba su jefe.
__ ¡Si no le parece mal a usted y lo desea, le invito a almorzar conmigo, no es nada del otro mundo, pero es comida casera preparada por mi madre, que tiene buena mano para estos menesteres!
                 Esto ya se escapaba de cualquier lógica para el pobre Valentín que no salía de su asombro. El Jefe le pidió que lo llamase por su nombre y a la vez deseaba comer con él, esta actitud no puede ser normal, pensó Valentín, que se vio por un momento con sus dos pies fuera de la empresa. Seguramente el jefe le pondría el dulce en la boca para después despedirlo sin ningún tipo de clemencia.
__ ¿Qué me dice Valentín? –preguntó el jefe.
__ ¿A qué se refiere señor? –preguntó Valentín.
__ ¡A comer juntos Valentín, y ya le dije que no me llame señor, llámeme simplemente Arturo! ¡Ar-tu-ro, porque hace muchos años que nos conocemos!
                 La voz del jefe se escuchó con una sospechosa musicalidad y una pasmosa complicidad.
__ ¡Es que señor……..perdón Artu…….señor Arturo, digo jefe Arturo……!
 __ ¡Está bien Valentín, dejemos este tema de los patronímicos por ahora! ¿Comerá conmigo? –le preguntó el jefe Arturo.
__ ¡Si usted me lo pide! –afirmó Valentín.
__ ¡Relájese hombre, venga conmigo, comeremos en el salón contiguo, donde hacemos las reuniones con los ejecutivos!
                 Valentín lo siguió, y al entrar en la otra habitación, quedó literalmente con la boca abierta. La ancha y larga mesa de caoba estaba dispuesta de punta a cabo. No faltaba un detalle sobre la misma. Un fino mantel, cubiertos de plata, copas de fino cristal, y una extensa y variada degustación. La escasa imaginación de Valentín quedó bloqueada ante tal majestuosidad.  

Continuará…………….
Fotos: ARA.  

  

viernes, 19 de julio de 2013

¡CÓMO HACER EL AMOR EN UN SITIO INCÓMODO!




CAPÍTULO LXXV

                  ¡Naturalmente que sí, la teta, con su inseparable pezón dialogó amplia y profundamente con la húmeda lengua que no hacía más que moverse de un lado para otro ante tal demostración de carnes al viento! La bacanal de las partes sensibles de cada uno de los cuerpos había comenzado a andar, y posiblemente nada ni nadie sería capaz de detenerla, porque los codos se llevaban demasiado bien con las axilas, los muslos con los pies, los hombros con las nalgas, los testículos con las entrometidas narices, las vulvas, las llamativas vulvas se paseaban por toda la arena dejando un rastro acuoso como el que engendra el caracol en su eterno viaje. Los profundos labios buscaron cualquier detalle, sin importarles las formas, ellos sencillamente deseaban besar, poseer al contrario y no dejarlo escapar por mucho que lo suplicase. Estos labios junto a los demás se entrelazaban en caricias profundas, en entregas más allá del límite y de lo correctamente permitido. ¿Quién dice que unos carnosos labios no son capaces de morder rincones insospechados? ¡Nadie lo puede afirmar, porque “nadie” no existe en esta paradisíaca cala!
                 Y entre la desaforada entrega de cada uno de los presentes, se encontraba nuestra desinhibida pareja, que llegó a este rincón con sus incoherentes demostraciones sexuales por toda la orilla. Él y ella, estaban alucinando ante tal improvisado espectáculo que se originó frente a sus ojos como un acto de magia sin precedente alguno. Por un momento se sintieron culpables, porque ellos fueron la llama que activó en cada uno de los presentes el deseo sexual, pero al mismo tiempo al contemplar la forma en que se prodigaban caricias y tocamientos unos con otros, su libido resurgió como un cristalino manantial dentro de un árido desierto. El joven con una mirada cómplice sugirió a ella que algo debían hacer, que con toda esta locura llevaban un buen tiempo como simples observadores, y debido a sus incontrolables impulsos y a su sed libidinosa, no debían quedarse al margen de los gratificantes hechos que se mostraban ante sus ojos.
__ ¿Nos unimos al grupo? –preguntó el joven a su amada.
__ ¡Me gustaría! –afirmó ella.
__ ¿Y que esperamos? –le contestó el amado.
__ ¡Nada, pero primero podemos disfrutar un poco más del espectáculo para ver hacia dónde se encamina! –dijo ella.
__ ¡Me parece bien! –contestó él.
__ ¡Al mismo tiempo puedes jugar con mi concha marina! –le suplicó ella.
__ ¡Me parece muy bien, pero primero toma entre tus manos a mi desesperado amigo que está cerca de exhalar dentro de tu enigmática concha! –declaró él sin el más mínimo rubor en el rostro.          
                
Continuará.....................   
fOTOGRAFÍA: ara.    


viernes, 5 de julio de 2013

¿CÓMO HACER EL AMOR EN UN SITIO INCÓMODO?




 CAPÍTULO LXXIV
                 

                 Las manos se movieron. Las manos se combinaron. Las nada impúdicas manos se dejaron llevar por ellas mismas y se encontraron con nalgas, rodillas, muslos impávidos y rosados, caderas distraídas, y narices dispuestas a esnifar el intenso aroma de la cala que no dejaba indiferente a cada uno de los presentes. Por aglomeración de músculos y carnes, por incitación de las propias manos se creó un caos sobre la esculpida arena de la controvertida playa. Sabedoras del placer que podían producir estas táctiles amigas, “manipularon” la situación para continuar con el control, pero no les resultó, porque a estas alturas los demás elementos corporales habían alcanzado una temperatura fuera de lo normal, y los propietarios de estos brazos, pubis, pies, o sedientas bocas, fueron en busca de cualquier ser viviente que estuviese a menos de un palmo de distancia de ellos.


                 La mujer dejó de ser el centro de las caricias, de las embelesadas masturbaciones, de los imperecederos tocamientos, y de cualquier demostración sensitiva. ¡Ahora, en estos soplos de vientos marinos, los integrantes de la cala se volcaron unos hacia otros y sencillamente se dejaron encaminar! La manoseada mujer pasó a un plano terrenal, y ella, por propia voluntad levantó del suelo su cuerpo y se aferró al primer glande que tuvo a su alcance. Lo saboreó, lo degustó con una placentera sonrisa, porque desde una eternidad su boca no había degustado “bocado” alguno. ¡Bien le sentó a la atrevida mujer el glande con su continuación! Un extenso nervio que parecía no concluir, porque fuera de su boca quedaba al menos quince o veinte centímetros de pene que sostuvo con sus dos manos. ¿Qué puedo decir de ella que pasó de una inactividad pasmosa a una acción beligerante hacia un “miembro” encumbrado del grupo? ¡Absolutamente nada!


                 Una mano fue por un ojo, un pie por una distraída vulva, un codo por un ano expandido, y una lengua, una salada y pegajosa lengua no sabía muy bien que invadir. Ella solamente deseaba lamer rincones insospechados, pero ante un muestrario tan variado y extenso, las dudas colmaron sus pensamientos y la lengua se quedó dilatada al viento. Fue entonces cuando en dos segundos, escasamente en dos segundos, un distraído pecho con su respectivo pezón que iban en busca de un sorbedor confesado, tropezaron con la alocada lengua y se produjo el milagro. La lengua se movía en el aire como pez en el agua, y el pezón a una teta pegada se esparció para llamar la atención del apilado arenal.


                 ¡Eternidad entre todas las permanencias, no dejes que estos cuerpos se marchen de la cala sin saciar su profunda sed! 
      
                
Continuará.....................   
fOTOGRAFÍA: ara.    

lunes, 1 de julio de 2013

VICENTE Y LA ADOLESCENCIA




VEINTICINCO.


                 ……………….. ¡Estamos sobre el lecho, su cuerpo y el mío, Dolores y yo, su vagina frente a mi cara, y mi pene ante sus ojos! ¡Dios de dioses, milagro entre los indisolubles milagros, prodigio infinito concentrado en un instante que no me deja pensar con tranquilidad! ¡Es el tiempo de los lamidos para que nunca lleguen las lamentaciones cuando el resumir haya hecho de las suyas! ¡Dolores, mi Dolores, Dolores de mi vida y mis sentimientos! ¡No sé qué hacer después de estos momentos! ¡Te deseo y te quiero, te quiero y te aspiro, te amo y te pretendo, porque plácidamente atormentas mis sentidos y ya no sé qué hacer sin tí…………………!
                 Escuchamos a Vicente y no lo reconocíamos con estas expresiones tan, tan, tan poco usuales para estos………., no sabemos cómo catalogarlo, realmente no lo sabemos, porque nuestro amigo se encuentra en un estado que podemos llamar de placer-catatónico. En su corta vida sexual jamás había experimentado sensaciones tan inverosímiles como las que está sintiendo junto a esta mujer, que no ha hecho otra cosa que descubrirlo. ¡Sí pudiésemos tener un encuentro parecido o similar al de nuestro amigo con la parnasiana Dolores, con toda seguridad no seríamos los mismos!
                 ……………….. ¡Amigos esta mujer me separó las piernas y se conectó a mi más delicada extremidad, a la voluble extremidad que desde este instante marca los latidos de mi corazón! ¡Yo no quice ser menos y fui hasta sus labios vaginales y me conecté de igual manera! ¡Boca con labios, y labios con falo! ¡¡Estamos conectados recirculando nuestros fluidos y nuestras terminaciones sensitivas para no dejar de alimentarnos!! ¡Qué sensación tan sublime cuando te absorben el sexo y absorbemos a la vez más allá del sexo de la persona deseada! ¡Toma y dame, te doy y lo estoy sintiendo! ¡Frescor dulzura, saliva de melaza que salta por las comisuras de la boca, para impregnar los bordes del clítoris de mi amada que no deja de moverse! ¡Dolores, detente por un momento, para el movimiento de la cadera, porque en cada sacudida se me escapa de la boca tu carnosa colina!...........
                 ¡Amigo Vicente te pedimos encarecidamente que no continúes, al menos de esta manera, porque todos, incluyendo al ecuánime Antonio, estamos a punto de un corrimiento, y no solamente de tierras, sino de aguas, de efluvios, de líquidos, y también de incontroladas emociones! Te escuchamos todos pero no estamos aquí, hasta el parsimonioso Eulalio ha viajado al cuarto de Dolores, y si te fijas, en uno de los bordes de la cama sus saltones ojos están contemplando la escena, por si le das permiso participar respetuosamente. Tus amigos te suplicamos que no seas cruel, sabemos que somos los culpables, porque te hemos pedido que nos cuente hasta el más ínfimo detalle, pero si continúas así Vicente, te prometemos que no podremos responder a partir de este instante.
                 …………………. ¿Me estás mordiendo el glande Dolores? ¡Sí! ¡Qué delicia, alarga este momento mi amor, no te detengas, te voy a pellizcar con mis dientes esos pliegues ondulados que me están provocando desde que los conocí! ¡Eso es, ahora tócame los huevos, lo siento pero no me sale decir testículos, suena a órgano interno de algún ave prehistórica, me siento mejor al escuchar huevos mi amor, huevos, huevos, huevos,……”guevos” mi corazón!     
               

Continuará....................................................  
DISEÑO GRÁFICO: ARA Y MANDY.



domingo, 16 de junio de 2013

¿CÓMO HACER EL AMOR EN UN SITIO INCÓMODO?





Capítulo LXXIII


                 Estas no fueron las dos únicas manos, las privilegiadas manos que traspasaron las fronteras permitidas hasta alcanzar lo racionalmente palpable. En el exterior, sobre la epidermis de la desordenada mujer de mirada perdida, un conjunto, un cúmulo de manos esperaban acariciar lo infinitamente oculto, el interior de cada una de las oquedades que poseía la demostrativa mujer. Cada una de las manos presentes, la izquierda con su compañera la mano derecha, se frotaban de gusto al saber que dentro de algunos segundos se verían inmersas en una apetecible frotación anal o vaginal. ¡Eso sí! Cada mano tomaba el rumbo que sus instintos le ordenaban. ¡En esta cala no hay estereotipadas reglas, solamente emociones confrontadas!
                 Una mano con influencias orientales, se distanció del grupo y fue directamente a los pies de la mujer de las profundas aberturas. Llegó por su propia cuenta y riesgo y las terminaciones nerviosas de la mujer conectaron con la carga positiva de la planta de los pies. ¡Cinco dedos y cinco más se enlazaron! ¡Cinco dedos de manos con cinco dedos de pies! --¡Dios, es una delicia lo que me hacen vosotras delirantes manos!-- Respondieron al parecer los placenteros pies. Más que acariciar, más que seducir, los dedos de la mano de esta persona que actuaba en solitario, embelesaron la consciencia de la distraída mujer que se debatía entre una sensación y otra. ¡Sensaciones dispares pero todas ellas a un mismo tiempo!
                 Al no poder más con su cuerpo, porque el placer se había extendido a diversos y renovados espacios de esta  historiada mujer, ella cerró sus ojos y se entregó en materia y aliento a los multitudinarios tocamientos. La primera vez en su vida que no ha sido penetrada por un miembro erecto y venoso, por uno de los más antiguos dominadores de distantes rincones. La primera vez que su cuerpo se elevó sin necesidad de métodos tradicionales. La primera vez que su orgasmo se misceláneo y sobre la arena inconstante creyó tocar el cielo.
                 ¡Muchas veces lo intentó! Deseó encontrar la palabra justa, la elemental, la precisa para describir lo que había experimentado en este eterno tiempo que deseaba atrapar por siempre. ¡Éxtasis! ¡La gloria! ¡Enajenación! ¡Corrimiento de tierra bajo sus nalgas! ¡Más, mucho más y no sería objetiva, porque pasada algunas horas, esta mujer de mirada extasiada, no había regresado de su dilatado viaje!  


Continuará.....................   
fOTOGRAFÍA: ara.    


viernes, 14 de junio de 2013

CELIBATO




            -- 9 –  




                 La ciudad se mantiene despierta y por sus calles merodea la tentación vestida de continuidad. Voy calle abajo y no tengo ningún orden establecido para provocar mí no-acción. ¿Cómo puedo incitar el apetito si no pienso llegar a una culminación? ¡Verdaderamente ni yo mismo lo sé pero lo intentaré! Lo primero que haré es una preparación de mis sentidos para estar disponible si se presenta el momento. Soy consciente que la oportunidad no llega de manera directa, y el saber discernir entre una coyuntura o un mal entendido es importante, porque no hay más que un paso entre ambas. De este modo llegaré al primer sitio que me encuentre y dejaré que los hechos se vayan desarrollando con suma normalidad.
                 Los mejores espacios se encuentran donde hay una concentración de personas, porque si una situación no funciona podremos recurrir a otra, pero no todos los lugares valen de igual manera, es necesario una cierta tranquilidad, paz, o armonía; no lo sé pero lo primero que me vino a la cabeza fue el cementerio y la iglesia, no, no, es sólo un pensamiento, aunque me gustaría experimentar en estos sitios.
                 ¡Veo un comercio a mi izquierda, y creo que voy a entrar en él!
                 Es un establecimiento como otro cualquiera habilitado para la venta de alimentos. Una tienda, autoservicio, mercado, bodega, o como se le quiera llamar. Las secciones que están atendidas directamente por un personal son la frutería, carnicería, y la pescadería, porque los demás alimentos están dispuestos en sus correspondientes estanterías para que los clientes tomen directamente el deseado. Hay varios pasillos, creo que tomaré el del centro. En realidad no entré para comprar un artículo, mi objetivo es sabido, así que me encuentro algo perdido entre tantos productos que en estos momentos no me interesan, pero debo hacer creer que mi intención es adquirir uno o varios.
                 Pasaba de un pasillo a otro mirando más bien las caras de los clientes, intentando que se produjese algún contacto, pero por varios motivos no se concretaba mi propósito. Yo en realidad intento provocar un encuentro con una persona del sexo contrario, con un margen de edad abundante, pero entre los veinte y tantos, a los cuarenta y tantos, ni muy muy, ni tan tan, lo que llamo una joven madura. Respecto al físico no tengo parámetros o reglas, busco en cada persona la magia, algún íntimo secreto que me descontrole la mirada y me erecte los bellos del cuerpo, esto es mucho más difícil de encontrar que una hermosa morena, una grácil rubia, o una pelirroja descendiente de antiguos Vikingos. La fascinación es un don que no todos lo saben elevar a la categoría de arte. ¡Con esta fundamental cualidad deseo encontrar a mi joven-madura! El color de su pelo, las dimensiones de su pecho, su estatura, la armonía en su rostro, o cualquier detalle en referencia a su físico, no las valoro por encima del embelesador hechizo.
                 Al torcer a mi derecha para cambiar de pasillo, me golpee de frente con una estantería que por descuido mío no había visualizado. ¡Un poco más y lanzo al suelo los botes de conservas que conformaban una curiosa pirámide para llamar la atención de los consumidores!
__ ¿Caballero está usted bien? –una voz me habló.
__ ¡Sí estoy………..bien, muy bien, gracias!
                 Delante de mí una joven vestida con el uniforme del comercio intentó socorrerme.  

Continuará............................
fOTOS:ara.


sábado, 8 de junio de 2013

NOVELA a la vista




ESTOS ÚLTIMOS MESES LOS HE DEDICADO A LA TERMINACIÓN DE MI NOVELA. ¡ESTÁ CONCLUIDO!
REGRESARÉ CON LOS TEMAS DEL BLOG EN POCOS DÍAS. 
GRACIAS POR LA ESPERA


                                RamirezNena


lunes, 20 de mayo de 2013

LA MEJOR HORA PARA PROPORCIONARNOS UNA AUTO-COMPLACENCIA.





(CAPÍTULO XXV)
                          

                                       LOS OBJETOS VOLUBLES

                 El Infierno colmado de comensales, y cada uno con un plato humeante de ajiaco sobre la barra o la correspondiente mesa del restaurante, una cortesía de la casa para todos los clientes presentes en este significativo día. Cuando cada plato estuvo colocado frente a cada comensal, el ambiente quedó en un silencio absoluto. No se escuchaba ni la más leve respiración que diese a entender que en el infierno había vida. Juan con su delantal se escurrió las manos y atisbando por el cristal que divide el salón y la cocina, se quedó inmóvil esperando la primera respuesta de sus clientes. Después de tantos años con el negocio por alguna razón el bueno de Juan temblaba tras la puerta esperando la mínima reacción, pero nada, miraban el plato y tal parecía que el humo que se desprendía del mismo los había hipnotizado a todos. La humeante y caprichosa silueta que flotaba por los bordes del plato y continuaba a su antojo ascendiendo por los aires, tenía ensimismado de tal forma a los convidados que daba la impresión que no llegarían a degustar el ajiaco de nuestro amigo Juan.
                    Y sorpresivamente, sin esperarlo Juan, las cucharas se pusieron en funcionamiento. La secretaria, el vigilante, la maestra, el carpintero, la joven pareja, el pensionista de la calle de enfrente, y el resto de clientes habituales, y primerizos, se llevaron como en una acción sincronizada el poderoso y desconocido líquido a la boca. ¡Nuevamente silencio! Tragaron en seco, tomaron aire hasta llenar los pulmones, lo soltaron complacidos, y volvieron a introducir la cuchara hasta el fondo del plato como buscando algún secreto no encontrado. A partir de este instante cada uno continuó con su ritmo. Juan se relajó y regresó al interior de su cocina agradecido. La aceptación fue unánime, tan unánime que en la cuarta o quinta cucharada una especie de euforia colectiva se impregnó en el ambiente. Posiblemente por lo caliente de ajiaco, porque el día estaba caluroso, o porque Juan le agregó una pizca de su ají picante a la receta, los comensales comenzaron a sentir un sofocante calor que les abrazaba la piel, hasta el punto de comenzar a desabotonarse las prendas, pero aun así no dejaban de ingerir la sugerente receta que creó el sensible de Juan. Los hombres llevaban las camisas por el tercer botón fuera de sus ojales, y las mujeres, las que llevaban faldas, elevaron las mismas por encima de las rodillas.
                    
                

Continuará..........................
Fotos: ARA y Mandy.                      


lunes, 13 de mayo de 2013

¿CÓMO HACER EL AMOR EN UN SITIO INCÓMODO?




CAPÍTULO LXXII
                 La mano, las manos, y los respectivos dedos con ocultas habilidades instructoras, conquistaron sin ningún recelo la parte más elevada de las entrepiernas de la dilatada mujer. Las dos últimas manos, y sobre todo la derecha, la que hizo que remontase el infinito para ver y sentir cosas que normalmente no hubiese experimentado en un estado cotidiano de complacencia, la liberaron de su falta de oxígeno, y propicio que sus pulmones se expandiesen a la altura de su vulva para percibir la suavidad de sus partes más íntimas. Esta cuantiosa y poderosa mano la despejó de sus dudas, la moldeo a su gusto y semejanza, la perfiló en sus contornos, y más que acariciarla la acunó por las zonas pensadas y deseadas pero calladas, calladas para que la extensa piel no celase de los favores especiales que estaba recibiendo algunas partes púdicas de la mujer.
                Cuando las demás manos aleatorias fueron conscientes que la protagónica mano estaba causando estragos placenteros en el cuerpo de la mujer, se deslizaron deseosas por el vientre, los muslos, y las nalgas de la agonizante que a estas alturas no sabía muy bien dónde colocar sus pupilas  que corrían de un lado a otro sin encontrar acomodo. En pocos segundos, en un tiempo inesperado para estos tiempos, una lluvia de manos confeccionaron para sorpresa de la mujer y de los demás integrantes de la cala, una delicada prenda compuesta por pieles, nervios, huesos, fluidos, arterias, y todo lo posiblemente sensible y sensorial para dejar inconsciente  pero vestido, el sexo de la exhausta mujer de ojos perdidos.
                 Una mano llegó hasta el comienzo de su orificio esplendoroso que palpitaba de éxtasis, y una segunda mano, continuó por la parte posterior en que el diseño de una abertura se bifurcaba en otra. La mano vaginal confrontó su experiencia con la mano anal, y al verse frente a frente una con la otra, primeramente se saludaron como corresponde entre manos ampliamente sociables, y seguidamente intercambiaron impresiones vividas en regiones ajenas pero al mismo tiempo común para el común de los mortales.
__ ¡He visitado unos pliegues desorbitados que me dejaron abrumados de delectación! –le dijo la mano-anal.
__ ¡Y yo he conseguido penetrar por un risco húmedo con paredes volubles que relajaron mis puntos sensibles!
                 Le contestó la mano-vaginal que no se detuvo más tiempo en explicaciones innecesarias porque se notaba que llevaba demasiada prisa.    
Continuará.....................   
fOTOGRAFÍA: ara.    

domingo, 5 de mayo de 2013

CELIBATO


                                              


                                                         -- 8  --
                 Este día se me antoja diferente y no dejaré de hacer lo que está en mi consciencia y en mis manos para que así sea. Voy calle abajo, y me dejo llevar por la gravedad, por mis impulsos, mis deseos, y por todas las energías que fluyen de mi interior. Siento y tengo el cuerpo dispuesto para emociones fuertes, aunque mi propósito central es continuar siendo célibe, de esta manera debo actuar con extrema habilidad ante lo que me pueda surgir de improvisto, porque las tentaciones son muchas y variadas, y en cualquier esquina puede saltar la liebre y quedarme en el intento
                 La provocación es un arte y me dejaré llevar por la primera oportunidad que se me presente para demostrarme que cuento con las armas suficientes para continuar con mi curiosa experiencia, no será fácil, pero desde el primer instante lo he sabido, el desear y no llegar al clímax provocará mucho más que dolores de cabeza. Estaré dispuesto a soportar una mirada, varias o demasiadas palabras directas o indirectas, inclusive algún que otro tocamiento con buenas y malas intenciones, proposiciones, no de leyes, pero sí de imaginería, espacios provocados, diminutos o grandes espacios, que me lleven al momento justo de poner la mano para decir que hasta aquí estoy dispuesto, no más, porque si continúo se perderán todas las intenciones, las alcanzadas hasta ahora, y las que están por venir.
                 En este intento de continuar siendo célibe involucro cada una de las energías acumuladas por semanas, y dispongo mi cabeza para enfrentarme a lo que pueda llegar, las tentaciones son variadas, disimiles, y está de más afirmar que sorpresivamente inestables. Seré uno más entre la multitud, y en mi andar por la ciudad nadie sabrá, solamente yo, que soy célibe por convicción, pero un célibe provocador, dispuesto con toda intención para entregarme a la pasión más desenfrenada sin llegar a un orgasmo de la carne y el intelecto, pero sí de las emociones y los sentidos. Pienso, y cada día estoy más seguro de ello, que el celibato es por esencia provocador, tentador en cada centímetro de sus atributos e impulsivamente conforme con lo que le ha tocado vivir.
                 Voy calle abajo, pero no por ello me dejo llevar por los impulsos, mis propósitos son claros y tomaré esta manera de no-expresión como la culminación de un objetivo concreto que dejará mi cuerpo dispuesto para cuando decida enfrentarme al sexo de una manera común, pero por ahora el ser, el llamarme, el nombrarme célibe, lo disfrutaré íntegramente. 

               

Continuará............................
fOTOS:ara.