domingo, 16 de junio de 2013

¿CÓMO HACER EL AMOR EN UN SITIO INCÓMODO?





Capítulo LXXIII


                 Estas no fueron las dos únicas manos, las privilegiadas manos que traspasaron las fronteras permitidas hasta alcanzar lo racionalmente palpable. En el exterior, sobre la epidermis de la desordenada mujer de mirada perdida, un conjunto, un cúmulo de manos esperaban acariciar lo infinitamente oculto, el interior de cada una de las oquedades que poseía la demostrativa mujer. Cada una de las manos presentes, la izquierda con su compañera la mano derecha, se frotaban de gusto al saber que dentro de algunos segundos se verían inmersas en una apetecible frotación anal o vaginal. ¡Eso sí! Cada mano tomaba el rumbo que sus instintos le ordenaban. ¡En esta cala no hay estereotipadas reglas, solamente emociones confrontadas!
                 Una mano con influencias orientales, se distanció del grupo y fue directamente a los pies de la mujer de las profundas aberturas. Llegó por su propia cuenta y riesgo y las terminaciones nerviosas de la mujer conectaron con la carga positiva de la planta de los pies. ¡Cinco dedos y cinco más se enlazaron! ¡Cinco dedos de manos con cinco dedos de pies! --¡Dios, es una delicia lo que me hacen vosotras delirantes manos!-- Respondieron al parecer los placenteros pies. Más que acariciar, más que seducir, los dedos de la mano de esta persona que actuaba en solitario, embelesaron la consciencia de la distraída mujer que se debatía entre una sensación y otra. ¡Sensaciones dispares pero todas ellas a un mismo tiempo!
                 Al no poder más con su cuerpo, porque el placer se había extendido a diversos y renovados espacios de esta  historiada mujer, ella cerró sus ojos y se entregó en materia y aliento a los multitudinarios tocamientos. La primera vez en su vida que no ha sido penetrada por un miembro erecto y venoso, por uno de los más antiguos dominadores de distantes rincones. La primera vez que su cuerpo se elevó sin necesidad de métodos tradicionales. La primera vez que su orgasmo se misceláneo y sobre la arena inconstante creyó tocar el cielo.
                 ¡Muchas veces lo intentó! Deseó encontrar la palabra justa, la elemental, la precisa para describir lo que había experimentado en este eterno tiempo que deseaba atrapar por siempre. ¡Éxtasis! ¡La gloria! ¡Enajenación! ¡Corrimiento de tierra bajo sus nalgas! ¡Más, mucho más y no sería objetiva, porque pasada algunas horas, esta mujer de mirada extasiada, no había regresado de su dilatado viaje!  


Continuará.....................   
fOTOGRAFÍA: ara.    


viernes, 14 de junio de 2013

CELIBATO




            -- 9 –  




                 La ciudad se mantiene despierta y por sus calles merodea la tentación vestida de continuidad. Voy calle abajo y no tengo ningún orden establecido para provocar mí no-acción. ¿Cómo puedo incitar el apetito si no pienso llegar a una culminación? ¡Verdaderamente ni yo mismo lo sé pero lo intentaré! Lo primero que haré es una preparación de mis sentidos para estar disponible si se presenta el momento. Soy consciente que la oportunidad no llega de manera directa, y el saber discernir entre una coyuntura o un mal entendido es importante, porque no hay más que un paso entre ambas. De este modo llegaré al primer sitio que me encuentre y dejaré que los hechos se vayan desarrollando con suma normalidad.
                 Los mejores espacios se encuentran donde hay una concentración de personas, porque si una situación no funciona podremos recurrir a otra, pero no todos los lugares valen de igual manera, es necesario una cierta tranquilidad, paz, o armonía; no lo sé pero lo primero que me vino a la cabeza fue el cementerio y la iglesia, no, no, es sólo un pensamiento, aunque me gustaría experimentar en estos sitios.
                 ¡Veo un comercio a mi izquierda, y creo que voy a entrar en él!
                 Es un establecimiento como otro cualquiera habilitado para la venta de alimentos. Una tienda, autoservicio, mercado, bodega, o como se le quiera llamar. Las secciones que están atendidas directamente por un personal son la frutería, carnicería, y la pescadería, porque los demás alimentos están dispuestos en sus correspondientes estanterías para que los clientes tomen directamente el deseado. Hay varios pasillos, creo que tomaré el del centro. En realidad no entré para comprar un artículo, mi objetivo es sabido, así que me encuentro algo perdido entre tantos productos que en estos momentos no me interesan, pero debo hacer creer que mi intención es adquirir uno o varios.
                 Pasaba de un pasillo a otro mirando más bien las caras de los clientes, intentando que se produjese algún contacto, pero por varios motivos no se concretaba mi propósito. Yo en realidad intento provocar un encuentro con una persona del sexo contrario, con un margen de edad abundante, pero entre los veinte y tantos, a los cuarenta y tantos, ni muy muy, ni tan tan, lo que llamo una joven madura. Respecto al físico no tengo parámetros o reglas, busco en cada persona la magia, algún íntimo secreto que me descontrole la mirada y me erecte los bellos del cuerpo, esto es mucho más difícil de encontrar que una hermosa morena, una grácil rubia, o una pelirroja descendiente de antiguos Vikingos. La fascinación es un don que no todos lo saben elevar a la categoría de arte. ¡Con esta fundamental cualidad deseo encontrar a mi joven-madura! El color de su pelo, las dimensiones de su pecho, su estatura, la armonía en su rostro, o cualquier detalle en referencia a su físico, no las valoro por encima del embelesador hechizo.
                 Al torcer a mi derecha para cambiar de pasillo, me golpee de frente con una estantería que por descuido mío no había visualizado. ¡Un poco más y lanzo al suelo los botes de conservas que conformaban una curiosa pirámide para llamar la atención de los consumidores!
__ ¿Caballero está usted bien? –una voz me habló.
__ ¡Sí estoy………..bien, muy bien, gracias!
                 Delante de mí una joven vestida con el uniforme del comercio intentó socorrerme.  

Continuará............................
fOTOS:ara.


sábado, 8 de junio de 2013

NOVELA a la vista




ESTOS ÚLTIMOS MESES LOS HE DEDICADO A LA TERMINACIÓN DE MI NOVELA. ¡ESTÁ CONCLUIDO!
REGRESARÉ CON LOS TEMAS DEL BLOG EN POCOS DÍAS. 
GRACIAS POR LA ESPERA


                                RamirezNena


lunes, 20 de mayo de 2013

LA MEJOR HORA PARA PROPORCIONARNOS UNA AUTO-COMPLACENCIA.





(CAPÍTULO XXV)
                          

                                       LOS OBJETOS VOLUBLES

                 El Infierno colmado de comensales, y cada uno con un plato humeante de ajiaco sobre la barra o la correspondiente mesa del restaurante, una cortesía de la casa para todos los clientes presentes en este significativo día. Cuando cada plato estuvo colocado frente a cada comensal, el ambiente quedó en un silencio absoluto. No se escuchaba ni la más leve respiración que diese a entender que en el infierno había vida. Juan con su delantal se escurrió las manos y atisbando por el cristal que divide el salón y la cocina, se quedó inmóvil esperando la primera respuesta de sus clientes. Después de tantos años con el negocio por alguna razón el bueno de Juan temblaba tras la puerta esperando la mínima reacción, pero nada, miraban el plato y tal parecía que el humo que se desprendía del mismo los había hipnotizado a todos. La humeante y caprichosa silueta que flotaba por los bordes del plato y continuaba a su antojo ascendiendo por los aires, tenía ensimismado de tal forma a los convidados que daba la impresión que no llegarían a degustar el ajiaco de nuestro amigo Juan.
                    Y sorpresivamente, sin esperarlo Juan, las cucharas se pusieron en funcionamiento. La secretaria, el vigilante, la maestra, el carpintero, la joven pareja, el pensionista de la calle de enfrente, y el resto de clientes habituales, y primerizos, se llevaron como en una acción sincronizada el poderoso y desconocido líquido a la boca. ¡Nuevamente silencio! Tragaron en seco, tomaron aire hasta llenar los pulmones, lo soltaron complacidos, y volvieron a introducir la cuchara hasta el fondo del plato como buscando algún secreto no encontrado. A partir de este instante cada uno continuó con su ritmo. Juan se relajó y regresó al interior de su cocina agradecido. La aceptación fue unánime, tan unánime que en la cuarta o quinta cucharada una especie de euforia colectiva se impregnó en el ambiente. Posiblemente por lo caliente de ajiaco, porque el día estaba caluroso, o porque Juan le agregó una pizca de su ají picante a la receta, los comensales comenzaron a sentir un sofocante calor que les abrazaba la piel, hasta el punto de comenzar a desabotonarse las prendas, pero aun así no dejaban de ingerir la sugerente receta que creó el sensible de Juan. Los hombres llevaban las camisas por el tercer botón fuera de sus ojales, y las mujeres, las que llevaban faldas, elevaron las mismas por encima de las rodillas.
                    
                

Continuará..........................
Fotos: ARA y Mandy.                      


lunes, 13 de mayo de 2013

¿CÓMO HACER EL AMOR EN UN SITIO INCÓMODO?




CAPÍTULO LXXII
                 La mano, las manos, y los respectivos dedos con ocultas habilidades instructoras, conquistaron sin ningún recelo la parte más elevada de las entrepiernas de la dilatada mujer. Las dos últimas manos, y sobre todo la derecha, la que hizo que remontase el infinito para ver y sentir cosas que normalmente no hubiese experimentado en un estado cotidiano de complacencia, la liberaron de su falta de oxígeno, y propicio que sus pulmones se expandiesen a la altura de su vulva para percibir la suavidad de sus partes más íntimas. Esta cuantiosa y poderosa mano la despejó de sus dudas, la moldeo a su gusto y semejanza, la perfiló en sus contornos, y más que acariciarla la acunó por las zonas pensadas y deseadas pero calladas, calladas para que la extensa piel no celase de los favores especiales que estaba recibiendo algunas partes púdicas de la mujer.
                Cuando las demás manos aleatorias fueron conscientes que la protagónica mano estaba causando estragos placenteros en el cuerpo de la mujer, se deslizaron deseosas por el vientre, los muslos, y las nalgas de la agonizante que a estas alturas no sabía muy bien dónde colocar sus pupilas  que corrían de un lado a otro sin encontrar acomodo. En pocos segundos, en un tiempo inesperado para estos tiempos, una lluvia de manos confeccionaron para sorpresa de la mujer y de los demás integrantes de la cala, una delicada prenda compuesta por pieles, nervios, huesos, fluidos, arterias, y todo lo posiblemente sensible y sensorial para dejar inconsciente  pero vestido, el sexo de la exhausta mujer de ojos perdidos.
                 Una mano llegó hasta el comienzo de su orificio esplendoroso que palpitaba de éxtasis, y una segunda mano, continuó por la parte posterior en que el diseño de una abertura se bifurcaba en otra. La mano vaginal confrontó su experiencia con la mano anal, y al verse frente a frente una con la otra, primeramente se saludaron como corresponde entre manos ampliamente sociables, y seguidamente intercambiaron impresiones vividas en regiones ajenas pero al mismo tiempo común para el común de los mortales.
__ ¡He visitado unos pliegues desorbitados que me dejaron abrumados de delectación! –le dijo la mano-anal.
__ ¡Y yo he conseguido penetrar por un risco húmedo con paredes volubles que relajaron mis puntos sensibles!
                 Le contestó la mano-vaginal que no se detuvo más tiempo en explicaciones innecesarias porque se notaba que llevaba demasiada prisa.    
Continuará.....................   
fOTOGRAFÍA: ara.    

domingo, 5 de mayo de 2013

CELIBATO


                                              


                                                         -- 8  --
                 Este día se me antoja diferente y no dejaré de hacer lo que está en mi consciencia y en mis manos para que así sea. Voy calle abajo, y me dejo llevar por la gravedad, por mis impulsos, mis deseos, y por todas las energías que fluyen de mi interior. Siento y tengo el cuerpo dispuesto para emociones fuertes, aunque mi propósito central es continuar siendo célibe, de esta manera debo actuar con extrema habilidad ante lo que me pueda surgir de improvisto, porque las tentaciones son muchas y variadas, y en cualquier esquina puede saltar la liebre y quedarme en el intento
                 La provocación es un arte y me dejaré llevar por la primera oportunidad que se me presente para demostrarme que cuento con las armas suficientes para continuar con mi curiosa experiencia, no será fácil, pero desde el primer instante lo he sabido, el desear y no llegar al clímax provocará mucho más que dolores de cabeza. Estaré dispuesto a soportar una mirada, varias o demasiadas palabras directas o indirectas, inclusive algún que otro tocamiento con buenas y malas intenciones, proposiciones, no de leyes, pero sí de imaginería, espacios provocados, diminutos o grandes espacios, que me lleven al momento justo de poner la mano para decir que hasta aquí estoy dispuesto, no más, porque si continúo se perderán todas las intenciones, las alcanzadas hasta ahora, y las que están por venir.
                 En este intento de continuar siendo célibe involucro cada una de las energías acumuladas por semanas, y dispongo mi cabeza para enfrentarme a lo que pueda llegar, las tentaciones son variadas, disimiles, y está de más afirmar que sorpresivamente inestables. Seré uno más entre la multitud, y en mi andar por la ciudad nadie sabrá, solamente yo, que soy célibe por convicción, pero un célibe provocador, dispuesto con toda intención para entregarme a la pasión más desenfrenada sin llegar a un orgasmo de la carne y el intelecto, pero sí de las emociones y los sentidos. Pienso, y cada día estoy más seguro de ello, que el celibato es por esencia provocador, tentador en cada centímetro de sus atributos e impulsivamente conforme con lo que le ha tocado vivir.
                 Voy calle abajo, pero no por ello me dejo llevar por los impulsos, mis propósitos son claros y tomaré esta manera de no-expresión como la culminación de un objetivo concreto que dejará mi cuerpo dispuesto para cuando decida enfrentarme al sexo de una manera común, pero por ahora el ser, el llamarme, el nombrarme célibe, lo disfrutaré íntegramente. 

               

Continuará............................
fOTOS:ara.

jueves, 2 de mayo de 2013

CÓMO HACER EL AMOR EN UN SITIO INCÓMODO





                                                    (CAPÍTULO LXXI)


                 El clítoris. Las entrepiernas. Las ocultas oquedades. Los portentosos orificios. La vulva y sus constantes cómplices. Los labios mayores, menores, los internos y externos. La majestuosa armazón carnosa de la concha prodigiosa. La vagina protectora de extraños elementos. El monte guardián que protege el universo extendido de la mujer. Su visible mundo que aguarda la llegada de un sólido elemento que la traslade, que la eleve, que la levante por los cielos y la conduzca al espacio de todos los espacio, al lugar donde los deseos no son una a falacia y sí una rotunda verdad. En esta situación se encontraba la mujer, la dispuesta protagonista de nuestra historia, que sin complejo reposaba desnuda sobre la cálida arena de la encantadora cala. Toda su anatomía, pero sobre todo la mencionada, la llamada prohibida, se encontraba dispuesta, para que las manos, las aludidas manos, dichas manos, las arpegiadas manos la cortejen sin escatimar en abalorios fantasiosos. Ella simplemente espera a la orilla del mar para que las referidas manos alaguen, la manoseen, la esculpan sin cumplidos por cada uno de los bordes y contornos de su cuerpo. Ella esperaba, esperaba, y en su prolongada espera los poros de su piel se dilataron todo lo que pudieron para recibir sin impedimentos, lo que estaba a punto de llegar.
__ ¡No puedo más, deseo que vengan a mí, todas a mí y me colmen con sus tocamientos difusos para sentir que puedo viajar a través de vosotras, alocadas manos!
                 No hubo que esperar mucho, media docena de manos se afanaron en complacerla de lleno, de complacerla en los requerimientos más caprichosos e íntimos que un ser pueda solicitar en estos tiempos que corren. Una mano, de hombre, nada vergonzosa, se posó en la sima del talado monte y no tuvo prejuicio para continuar con la labor de antiguos conquistadores de lascivos cerros, pero en este caso, en el de dicha mujer, su despejado bosque, en muy pocas ocasiones había sido invadido por semejantes seductores, pero ella alucinaba de a poco,  minuto a minuto, en instantes cortos pero intensos en que su afanada vulva se retorcía con cada yema dedo que pasaba por casualidad por allí.  

     
Continuará.....................   
fOTOGRAFÍA: ara.    

lunes, 8 de abril de 2013

LA MEJOR HORA PARA PROPORCIONARNOS UNA AUTO-SATISFACCIÓN.






(CAPÍTULO XXIV)
                      

                             “LOS OBJETOS VOLUBLES”

                Y así la historia del Infierno concluyó. Los comensales dejaron de ser simples degustadores de productos alimenticios para entrar en la lista de “objetos volubles”, después de este suceso la vida de sus protagonistas no siguió siendo la misma, al igual que el discurrir del pueblo cambió de la noche a la mañana. Lo que en el interior del Infierno ocurrió se mantuvo en el propio interior del Infierno, porque los pobladores no estaban dispuestos a caer en bocas de vecinos fronterizos, pero con el tiempo los comentarios se extendieron a los descendientes como yo, y entonces llegaron las versiones, infinitas versiones que se iban modificando dependiendo de la boca que las contase. Mi familiar, que no era otro que mi abuelo, mi abuelo Juan, fue la parte fundamental en este suceso, y yo, el privilegiado conocer de los hechos, un fidedigno transmisor  Esto fue lo que sucedió, al menos, lo que me contó mi abuelo Juan, único propietario del Infierno.
                Juan presentó por sorpresa y para todos un plato, un solo plato que llamaba ajiaco, una especie de cocido que permitía que se incorporase una infinita variedad de ingredientes al igual que componentes alimenticios. Vegetales, carnes, viandas, hierbas aromáticas, aliños varios y concentrados, y por supuesto el ingrediente sorpresa del maestro culinario Juan, que no pasó por alto el detalle de incorporar su mejunje. Juan adobó este cocido con varios condimentos propios que venía desarrollando desde hace algún tiempo, esto lo sé con lujo de detalles porque Juan, lo dejó plasmado en una especie de diario que llevaba a la par de las recetas de cocina. Lo que ocurrió en el interior del infierno para nada me fue ajeno.
                Uno de los trucos confesables del abuelo Juan, porque el ingrediente secreto se lo llevó a la tumba, radicaba en la elaboración del ajiaco, que se ponía a fuego lento, y despacio, muy lentamente, se le iba incorporando cada ingrediente, con un intervalo de no menos de quince minutos entre uno y otro. El fuego según el abuelo Juan hacía una labor encomiable para reafirmar los aromas y perpetuarlos en un concubinato total.
                Después de al menos ocho horas, menos no, pero más sí en dependencia de la cantidad de ingredientes que se le desee incorporar de más, el ajiaco debe reposar en un pozuelo hondo por varios minutos, y aquí, pasado este tiempo, es cuando intervienen las manos de Juan y hacen de las suyas. Su secreto estaba depositado en la alacena, en la que solamente él portaba la llave, lo tomó y con el mismo aderezo su ajiaco, y solo entonces, no antes, llamó a sus camareros para que repartiesen las vasijas a cada uno de los comensales presentes  en el Infierno, aunque no hallan solicitado el ajiaco del Infierno, esta vez era un obsequio de la casa. Lo que pasó más tarde fue concluyente.

Continuará..........................
Fotos: ARA y Mandy.                      


VICENTE Y LA ADOLESCENCIA





VEINTICUATRO.

                ¡Nuestro amigo es un gran catador! Fue lo que pensamos todos cuando Vicente nos contaba la continuación de sus peripecias amorosas. --¡No cabe la menor duda Vicente que si continúas así te podrás convertir en todo un degustador de vulvas en el aire!-- Comentamos y por supuesto a continuación llegó la risa. Con estas bromas había que tener mucho cuidado porque Vicente se podía enfadar y quedarnos sin saber la continuación de sus episodios sexuales. Nos callamos, le miramos, y esperamos con paciencia que se dignara al menos continuar con su narración.
                Nos dijo Vicente. Proseguía degustando las intimidades de Dolores pero mi alocado miembro erguido no me dejaba concentrarme en mis asuntos. Constantemente se tensaba aún más y daba bandazos de un lado a otro como un mástil en medio de una tempestad. Es una sensación que siendo hombre no sé muy bien cómo describir. Cuando el pene está sólido, firme, tieso a más no poder la reivindicación se concentra precisamente en esta parte de nuestro cuerpo, indicándonos que esta vez nuestro plexo-solar es una verga que cual veleta se orienta hacia las poderosas carnes de la persona que tenemos a nuestro lado, porque desea con toda solidez ser oprimido, ahogado, machacado, estrujado en exceso para extraerle su zumo. Yo lamía los labios húmedos de Dolores, pero a la vez le estaba pidiendo un poco de compasión con la mirada. Deseaba que tomase en sus manos y con la colaboración de sus cinco dedos mi verga, para sentirla más allá del propio músculo, y de la propia piel.
                No dejé de degustar su vulva pero a la vez alcé lo más que pude mi pelvis al poniente para experimentar mi veleta por los aíres y dominar el espacio. No es que fuese un dolor en sí, pero sí portaba en toda mi zona íntima un malestar gustoso que estaba dispuesto a claudicar si Dolores no hacía algo al respecto y con urgencias. ¡Milagro! El milagro llegó. Posiblemente mis corrimientos de pupilas fueron suficiente para que mi amada se diese cuenta que necesitaba con solidez que tomase mi pene con lo que fuese porque estaba a punto de perderme en el espacio. Dolores me miró, continuó en su posición ahorcajada porque no estaba dispuesta a perder este privilegio, y posiblemente leyendo en mi interior torció el tronco, se giró, y tomó de una vez mi verga con su mano, mi verga que ahora quedaba por extensión de piernas a la altura de su pecho. ¡Es una delicia! Tensó sus dedos, sus cinco dedos, y comencé a respirar con cierta normalidad. Ahora Dolores tenía en sus manos a mi monstruo cabeceador.
                ¡Dios mío lo está zarandeando! ¡Dolores no te detengas ahora mi amor! En este preciso instante fue casi imposible concentrarme en la labor que hasta ahora venía llevando, pero como no me quedaba más remedio porque tenía ante mi cara expuesta en todo su esplendor la vagina de Dolores, hice un distanciamiento y busqué una analogía para proseguir de la mejor manera que podía. Esta vez mi lengua sería mi tirante pene que por ahora estaba en manos de mi amada, y su vulva el valle que deseaba habitar sin límites ni restricciones. El comienzo de mi lengua, la justa y precisa punta viajó entre las paredes blandecidas y perdí el horizonte que avistaba firme y seguro, entré en un laberinto que no podía controlar, pero estaba dispuesto a permanecer aunque mi saliva se extinguiese de mi boca. ¡Me quedé sin contar con el perseverante tiempo.  
               

Continuará....................................................  
DISEÑO GRÁFICO: ARA Y MANDY.



martes, 2 de abril de 2013

¿CÓMO HACER EL AMOR EN UN SITIO INCÓMODO?


                              

                              EL TACTO (Los cuerpos)


CAPÍTULO LXX.
                Naturalmente que llegaron. Un caudal. Un torrente. Un advenimiento de manos se agolpó ante las firmes carnes de nuestra espontánea protagonista que desde mucho antes no deseaba dejar de ser el centro. Ella esperaba lo imposible ante los devenires continuos de manos indecorosas, de manos que no llegaron a plantear nada, porque ellas, las manos, simplemente ejecutaron directamente sobre el cuerpo de la fogosa mujer sus artes amatorias, hasta distender el más empequeñecido poro que estaba dispuesto a vibrar con el más leve roce de cualquiera de los centenares de dedos que danzaban sobre su morfología.
                La mujer respiró profundamente. Llenó sus pulmones y exclamó.
__ ¡Es hora de que encuentren mis puntos débiles afanosas manos!
                Y seguidamente por alguna razón inesperada se lanzó sobre la arena quedando boca arriba con las piernas y los brazos extendidos y separados entre sí, como los ángeles que se forman con los cuerpos sobre la nieve. La primera mano no se lo pensó y fue directamente hasta la harmoniosa pelvis de la entregada mujer que tal parecía que esperaba como Penélope la llegada de Odiseo. Las demás manos se contuvieron, posiblemente deseaban ser testigos mudos de lo que pasaría en los siguientes minutos. La lanzada mano llegó planeando con sus cinco dedos unidos entre sí y descendió a todo lo largo del bajo vientre de la mujer y descansó justamente sobre la relajada oquedad que esperaba un aterrizaje forzoso.
                En este momento los ojos, los centenares de ojos observantes se aglutinaron sobre la zona pudorosa de la afiebrada mujer para alcanzar el mejor ángulo antes de conquistarla de lleno. Estos ojos, al igual que las respectivas manos, solicitaron un desembarco en toda regla sobre el desnudo clítoris, que desde tiempos inmemoriales esperaba como un vigía la llegada de cualquier intruso. 
    
Continuará.....................   
fOTOGRAFÍA: ara.    

lunes, 25 de marzo de 2013

¿CÓMO HACER EL AMOR EN UN SITIO INCÓMODO?





(CAPÍTULO LXIX)
                           

                                         EL TACTO (Los cuerpos)

                 Una de las personas entregadas sin condiciones a las tentativas manos fue la mujer que con su valentía dio un paso al frente en los primeros instantes del colectivo encuentro. Ella decidió ser intervenida por estas afortunadas manos que se confesaban fieles apasionadas de suntuosas pieles. Dos manos. Fueron dos manos las que comenzaron el viaje por el cuerpo de la mujer que disfrutaba sin medida, pero en un descuido de las anteriores manos, una tercera mano llegó, se acercó, y se incorporó al eminente deslizamiento por pendientes peligrosas. Tres manos, eran tres manos las que desde este momento disfrutaban del placer del tocamiento, pero por poco tiempo, porque antes que la mujer profundizara en su liberación, llegaron algunas más que reclamaron algo de territorio para experimentar.
                 Ella había quedado de pie, desnuda como todos, entregada a las alabanzas de ávidas manos que deseaban demostrar la mayor pericia con sus dedos. Esta voluptuosa mujer, de edad comprendida entre la que aparenta y la que está demás investigar, sintió como su figura estaba siendo moldeada en cada punto de su morfología, y para que su ausencia fuese más profunda y grandiosa, optó por dejar caer sus párpados, y se entregó al placer de los frotamientos, que desde la sexta o séptima mano lo venía experimentando. Sus pechos estaban siendo amasados con firmeza. Se levantaban, se desplazaban a un lado, y al otro. Desde la cima de sus pezones una mayoría abrumadora de dedos se deslizaban para franquear la mayor extensión posible de protuberancia mamaria. Las tangibles tetas a estas alturas eran incomparables. La mujer sintió como sus pechos ahora se mostraban firmes ante los elementos naturales, y no puso ningún impedimento para que todas las manos supiesen que se había excitado de tanta fricción, y que sus carnes ahora estaban tensas, sólidas, estables, deseosas de más, de más, y de muchas más manos para que continuasen su recorrido por el apasionante mundo de las guaridas prohibidas. Es que a estas alturas la estimulada mujer de carnes portentosas no se conformaba con sencillas manipulaciones de miembros inquietos, ella deseaba con todas sus fuerzas que las manos penetrasen en las partes más sensitivas y ocultas de su delirante cuerpo. 
      
Continuará.....................   
fOTOGRAFÍA: ara.    

jueves, 21 de marzo de 2013

EN LA INTIMIDAD


                                                   

                                                                 -- 7 --  
__ ¡Por esta razón y no por otra había pensado en usted! ¡Necesitamos su ayuda señor Mariano! ¡Usted bien sabe el poder que tiene la prensa, y para sacar adelante un proyecto nada mejor que esta vía que llega a la poderosa mayoría! –Esperaba una respuesta positiva por parte de mi vecino.
__ ¿Qué es lo que desea en realidad de mí? –Me preguntó con cierto aire de importancia.
__ ¡Queremos de usted primeramente su opinión profesional respecto al proyecto, y si puede, y está en sus manos, que nos ayude de alguna manera a que nuestro propósito se haga realidad! ¿Qué me dice vecino? –Esperaba de Mariano cualquier cosa.
__¡…………….! –Se lo pensó como todo un profesional en la materia de la información-- ¡Acepto! ¿A qué hora estoy en su casa?
__ ¿Pues a las, a las, a las ocho le parece bien? ¡Sí, el sábado a las ocho! –Le dije para salir del paso.
__ ¡Allí estaré! ¡Hasta el fin de semana vecino! –Me dijo y continuó su camino hacia el edificio.
__ ¡Hasta pronto señor Mariano! –Le contesté viéndolo alejarse con su caminar cansado.
                 La maquinaria se había puesto en marcha, y antes del fin de semana debía tener en mis manos un proyecto, una fiesta, y varios invitados para ambientar el escenario en el que involucraría a mi vecino Mariano. Desde mi posición de “mirador unificador” había comenzado mi labor. Desde este momento estaba en contacto con uno de los integrantes del núcleo familiar seleccionado por mí. Por un momento pensé en concentrarme únicamente en el marido, pero pensándolo mejor, podía formar una cadena indirecta para que se produjese una serie de acontecimientos que de manera causal desemboque en el objetivo señalado. Por un lado tengo a este cabeza de familia que hasta donde yo domino experimenta sensaciones con el transformismo, pero nada más puedo afirmar o negar.
                 De esta manera mi próxima persona objeto del miramiento terapéutico será la mujer, la esposa de Mariano, y la observaré, o continuaré observándola para tener una referencia directa antes del encuentro del fin de semana, y si es necesario o posible, la incluiré en el proyecto de este fin de semana invitándola al mismo. Asunción, que es como se hace llamar la mujer de Mariano, mi vecina, es una respetada señora de unos cuarenta y algo de edad, posiblemente pasado los cuarenta y cinco años, pero no lo puedo afirmar rotundamente porque por la apariencia externa le pondría algunos años más.
                   Digo respetada por su manera de vestir, su aptitud ante la sociedad y ante su propia persona en la intimidad. Hasta el momento no la he observado en una “posición” desencajada para sus principios éticos-religiosos. Asunción asiste a misa cada domingo y se comporta como una fiel defensora de los principios cristianos, que no deja un ápice a los pensamientos espontáneos o alegres, por llamarlos de una manera lisonjera para el círculo en que se mueve la mujer de Mariano. Esta respetada señora por lo que he apreciado, jamás se ha desnudado ante el espejo de su habitación. Posiblemente piense que observar directamente su cuerpo es pecado, pero sin embargo la señora Asunción, porque la he observado en más de una ocasión, se auto-complace con presteza y elegancia, pero nada de posiciones desencajadas o impropias para una respetada señora. Cuando nadie la ve se masturba, siendo testigo de su formal adicción Dios, y por supuesto yo.   
               
Continuará...........................
fotos: ara.

lunes, 18 de marzo de 2013

¿CÓMO HACER EL AMOR EN UN SITIO INCÓMODO?




CAPÍTULO LXVIII.
                            


                                        EL TACTO (Los cuerpos)

                 Las manos comenzaron su inédito viaje por la piel de las personas que se encontraban en su trayectoria. El simple hecho de estar ante el majestuoso mar condicionaba las terminaciones nerviosas de los presentes en el círculo. Los cuerpos desnudos están experimentando primero la acción de los elementos naturales sobre cada uno de ellos y han comenzado a excitarse. Algunos, no todos, cerraron los ojos para dejarse llevar por los impulsos de la persona, o de las personas que se encontraban a su lado, y de esta manera entregarse de lleno a cualquier experiencia sin hacer concesiones de esto sí, o esto no; pero la persona más cercana vio los cielos abiertos porque lo que deseaba en realidad era tocar, tocar, y continuar tocando los contornos de las pieles que se mostraban sobre la orilla de la playa en todo su esplendor.
                 Las manos dibujaban caricias con los dedos, pero también con el revés de la misma para deslizarse por un muslo, para continuar en dirección a las entrepiernas, al abdomen, o directamente al sexo; estas fueron las manos más sinceras, las manos que pensaron que la hipocresía no era buena compañera para estos menesteres en que se necesitaba sobretodo decisión, y se lanzaron de lleno a tocar lo inevitable, lo relacionado con las sensaciones y el placer, lo que mantenemos en nuestros pensamientos, y algunas veces, no las más o las menos, deseamos que se comience por manipular para sentir que somos objetos del deseo, y que al fin alguien se ha dignado a intervenir nuestras carnes.
                 No se puede afirmar que estas toconas manos están siendo irrespetuosas porque para nada su comportamiento es desagradable, todo lo contrario, su gimnasia sobre la piel del contrario o de la contraria es más bien lisonjero, repleto de buenas intenciones que amplía la capacidad sensorial del receptor. La persona que está recibiendo las caricias se encuentra en un estado de subconsciencia total, porque sus sentidos, todos, se encuentran en cada punto que es visitado por la deslumbrante mano que no deja de moverse y de tentar, en sus manos, las partes más deseable de la anatomía de cualquier ser viviente de esta marina cala. 
   
Continuará.....................   
fOTOGRAFÍA: ara.    

jueves, 14 de marzo de 2013

¿CÓMO PODEMOS TENER CONFIANZA EN NOSOTROS MISMOS?





LA EVOLUCIÓN ILUSTRADA (2 Y Final)

                                                   -- SEIS --

                 Por encima de la ilustración, de los conceptos, y de las decisiones, debe imperar a toda costa el respeto, el respeto a nuestra persona, que hace que caminemos por la vida sin tener que bajar la cabeza ante nada y ante nadie. Este respeto comenzará por nosotros, en manos de los demás, estaríamos bien perdidos dentro de esta sociedad tan competitiva, y muchas veces con razones deshonestas en esta referida lucha. En relación a la formación que les quería señalar afirmo que una completa ilustración está enmarcada en criterios muchos más amplios que una decisión profesional o laboral, entendiéndose por esto, que los sueños deben mantenerse siempre por encima de cualquier necesidad o de “no nos queda más remedio”, no, las ilusiones hacen posible que todo lo demás permanezca en armonía. Justificarnos en que no podemos estudiar, o realizar el trabajo que deseamos porque las necesidades económicas o familiares no nos lo permite, es ponernos la cruz de ante mano, porque nunca haremos nada, y esto lo digo con absoluta claridad, no hay nada peor para nuestro futuro que justificarnos ante uno mismo o ante los demás.
                  No podemos dejar que la necesidad nos cuarte el futuro, por muy mal que estemos económicamente, moral, o espiritual, y si somos jóvenes, menos que menos. Con la juventud en la mano podemos darle vueltas al presente y hacer del mismo lo que nos plazca. Sé que es muy duro, difícil, complicado, y agotador, pero si no desfallecemos en algún momento veremos la luz que tanto andábamos buscando. Les habló con peso y experiencia. En mi vida personal soy consciente que he luchado mucho, me he metido por senderos engorrosos, pero a la vez, se me ha escapado mucha energía en labores y cuestiones innecesarias que no aportaban nada a este presente que ahora estoy viviendo, y me pesa, me pesa el no haber logrado antes mis sueños. Hace algunos años me justificaba en muchos factores que de una manera u otra influían en mis decisiones, pero al cabo de algunos golpes y de unas pocas razones, he comprendido que el único y absoluto culpable soy yo; entonces me puse manos a la obra, a los libros, a la razón, y al tiempo, para recuperar lo que había dejado en el camino porque era consciente que deseaba ser ilustrado, a mi manera, pero un ilustrado, un ilustrado que desde ese justo instante, no permitirá que el entorno influya nunca más en mi presente, y en el futuro que me quede por vivir.
                 Amigos ilustrados en estos tiempos inciertos es cuando más se pone a pruebas la capacidad que tenemos para sobrevivir y luchar. El que es dichoso de poseer la tranquilidad económica, ha ganado mucho tiempo, lo malo es que esta opacidad nuble los sentidos y no le permita realizarse en lo fundamental.                    
     
Continuará……………
fotos: Mandy Bluee.

domingo, 10 de marzo de 2013

CÓMO HACER EL AMOR EN UN SITIO INCÓMODO?




(CAPÍTULO LXVII)
                              
                                          EL TACTO (Los cuerpos)

                  Después de un lógico y extenuado reconocimiento táctil se acercó el momento de la selección como diría Charles Robert Darwin, de la especie, para consolidarla en todos sus aspectos sin escatimasiones y melindres. Este será el instante en que cada uno de los sentidos, de los cinco y algunos más, se confabulan para hacer conscientemente una selección que nos complazca  y así satisfacer nuestro ego y nuestras carnes. El tacto o  acción de palpar, manosear, tentar, acariciar, hurgar, o restregar en espacios diferentes al nuestro, siempre nos ha provocado a nosotros, la humanidad, un placer inconfesable para muchos, pero para otros, la extenuación misma de los sentidos al saber que vamos a disfrutar de la piel de un segundo, tercero, cuarto, etcétera, etcétera, ser, y otro ser, disfrutará de la nuestra sin la más mínima complicación por ambas partes. Esta sencilla decisión allanará el camino para que las manos se puedan mover por un sinfín de territorios de la piel de los integrantes del círculo. Unos tocarán, y otros se dejaran tocar, como en la cotidiana relación de parejas, donde el equilibrio es necesario para mantener una continuidad. Yo te amo y tú te dejas amar, porque es la postura que hemos tomado en esta relación, de igual manera tú me rozas y yo me dejo rozar, y así, sucesivamente se intercala.
                 ¡No es una orgía, no estoy hablando de una orgía! Las orgías como se entienden para el común de la humanidad, están repletas de vicios confesos que empañan el placer, y se centran en una liberación de energías momentáneas que terminan al final de la jornada en un vacío tempestuoso, dejándonos el cuerpo y el sexo, en una posición desventajosa, no, yo les hablo de una cala, de unos sentidos, de una previa aceptación, un regodeo de intenciones, y un sopesamiento de posibilidades sin ataduras morales. En las relaciones carnales todo está permitido, menos las vejaciones y el no consentimiento, lo demás bien puede entrar en una experiencia gratificadora, complementaria, o sublime, para engrandecer nuestra posición en la escala social. Nuestros valores son esenciales y sólidos a partir de las experiencias vividas y no de la acumulación de riquezas materiales. Con toda seguridad será mejor persona el que se ha entregado sin limitaciones siendo consecuente y coherente con sus principios, a aquel que va por la vida mostrando sus efímeros logros inanimados. El sexo amigos, es el complemento perfecto para evolucionar en la especie, para subir un escalón más y demostrarnos que practicándolo de esta manera consensuada, análoga, y sincera, nadie nos podrá encadenar o manipular. La libertad empieza en el sexo y termina en él.  
  
Continuará.....................   
fOTOGRAFÍA: ara.    

lunes, 4 de marzo de 2013

VICENTE Y LA ADOLESCENCIA.





VEINTITRÉS.
                Entre la lengua y el dedo, un mar de sensaciones floreció, y los cálidos amantes no dejaron de inventarse porque cualquier cosa les parecía poco. Dolores decidió sin contar con Vicente que se pondría a horcajadas sobre su boca, para que nuestro amigo continuase innovando con su magistral armazón vaginal. Las piernas abiertas de Dolores quedaron dispuestas de tal forma para que la azarosa lengua de Vicente le hiciese una visita por tiempo indefinido a sus partes más íntimas. La imagen de una vulva desde la posición privilegiada en que se encontraba nuestro amigo Vicente es completamente asombrosa, porque a menos de veinte centímetro una compleja y curiosa escultura se expande con todos sus elementos arquitectónicos para ser manipulada sin apenas contemplación. Es lo que se llama arte visual activo, donde no solamente se admira la belleza de la obra, sino también se husmea hasta dar con su oculta fragancia, se palpa indistintamente por todo su contorno para sentir la delicadeza de su superficie, se escucha el murmullo de sus labios frotándose entre ellos cuando se contraen, y por último, siendo posiblemente la más sibarita, la degustación de su composición, es cuando recopilamos el recuerdo de las demás impresiones en la boca, en el paladar y en la consciencia, porque Vicente, nuestro afanado pero ingenuo amigo, jamás había tenido tan cerca una escultura de mujer en forma de abertura. --¿Quién dijo que el cielo no se puede alcanzar con un dedo, no lo sé, pero mi lengua es suficiente para poseerlo?—Pensó Vicente en alta voz, y Dolores se aprovechó del ladino comentario. Despejó aún más la entrada a su mundo de fantasía, lo despejó deslizando las rodillas hacia los bordes de la cama para que sus entrepiernas se alineasen con la boca de su amante, que esperaba como una cría de ave, la llegada de su pitanza.
 __ ¡Hunmm, es muy suave, me gusta! –Le dijo Vicente a Dolores después de introducir el comienzo de su lengua en la perfecta oquedad.
__ ¿Te gusta mi amor? –Le preguntó Dolores acomodando su estructura vaginal.
__ ¡Como diría un amigo, es para comérsela toda! –Le respondió Vicente que lamía y se relamía.
__ ¡Es toda tuya! –Dolores al ver la completa disposición de su amado para con sus partes púdicas, despejó lo más que pudo con sus dedos la antesala de la misma.
__ ¡Me gusta, me gusta, me gusta!
                 Vicente se regocijaba y se saboreaba como lo que era, un ávido adolescente que alucinaba con el más bizantino incentivo, aunque en este caso con razón, nuestro amigo estaba degustando algo concreto y especial que le provocaba y estimulaba los sentidos. Se estaba impregnaba de una manera arriesgada de los jugos poderosos de la experimentada Dolores. Digo de una manera arriesgada, porque de la manera en que Vicente degustaba, con un simple chasquido de dedos, se podría atragantar con tanta saliva recopilada.

     
Continuará....................................................  
DISEÑO GRÁFICO: ARA Y MANDY.



               
                   

lunes, 25 de febrero de 2013

AVISO-AVISO


"Confesiones desde el tálamo"


 pasará al blog   ABUELANENA-ARA.BLOGSPOT.COM.

GRACIAS POR LAS MOLESTIAS OCASIONADAS.      

                                                                                     
                                                                                          RamirezNena+