domingo, 5 de mayo de 2013

CELIBATO


                                              


                                                         -- 8  --
                 Este día se me antoja diferente y no dejaré de hacer lo que está en mi consciencia y en mis manos para que así sea. Voy calle abajo, y me dejo llevar por la gravedad, por mis impulsos, mis deseos, y por todas las energías que fluyen de mi interior. Siento y tengo el cuerpo dispuesto para emociones fuertes, aunque mi propósito central es continuar siendo célibe, de esta manera debo actuar con extrema habilidad ante lo que me pueda surgir de improvisto, porque las tentaciones son muchas y variadas, y en cualquier esquina puede saltar la liebre y quedarme en el intento
                 La provocación es un arte y me dejaré llevar por la primera oportunidad que se me presente para demostrarme que cuento con las armas suficientes para continuar con mi curiosa experiencia, no será fácil, pero desde el primer instante lo he sabido, el desear y no llegar al clímax provocará mucho más que dolores de cabeza. Estaré dispuesto a soportar una mirada, varias o demasiadas palabras directas o indirectas, inclusive algún que otro tocamiento con buenas y malas intenciones, proposiciones, no de leyes, pero sí de imaginería, espacios provocados, diminutos o grandes espacios, que me lleven al momento justo de poner la mano para decir que hasta aquí estoy dispuesto, no más, porque si continúo se perderán todas las intenciones, las alcanzadas hasta ahora, y las que están por venir.
                 En este intento de continuar siendo célibe involucro cada una de las energías acumuladas por semanas, y dispongo mi cabeza para enfrentarme a lo que pueda llegar, las tentaciones son variadas, disimiles, y está de más afirmar que sorpresivamente inestables. Seré uno más entre la multitud, y en mi andar por la ciudad nadie sabrá, solamente yo, que soy célibe por convicción, pero un célibe provocador, dispuesto con toda intención para entregarme a la pasión más desenfrenada sin llegar a un orgasmo de la carne y el intelecto, pero sí de las emociones y los sentidos. Pienso, y cada día estoy más seguro de ello, que el celibato es por esencia provocador, tentador en cada centímetro de sus atributos e impulsivamente conforme con lo que le ha tocado vivir.
                 Voy calle abajo, pero no por ello me dejo llevar por los impulsos, mis propósitos son claros y tomaré esta manera de no-expresión como la culminación de un objetivo concreto que dejará mi cuerpo dispuesto para cuando decida enfrentarme al sexo de una manera común, pero por ahora el ser, el llamarme, el nombrarme célibe, lo disfrutaré íntegramente. 

               

Continuará............................
fOTOS:ara.

jueves, 2 de mayo de 2013

CÓMO HACER EL AMOR EN UN SITIO INCÓMODO





                                                    (CAPÍTULO LXXI)


                 El clítoris. Las entrepiernas. Las ocultas oquedades. Los portentosos orificios. La vulva y sus constantes cómplices. Los labios mayores, menores, los internos y externos. La majestuosa armazón carnosa de la concha prodigiosa. La vagina protectora de extraños elementos. El monte guardián que protege el universo extendido de la mujer. Su visible mundo que aguarda la llegada de un sólido elemento que la traslade, que la eleve, que la levante por los cielos y la conduzca al espacio de todos los espacio, al lugar donde los deseos no son una a falacia y sí una rotunda verdad. En esta situación se encontraba la mujer, la dispuesta protagonista de nuestra historia, que sin complejo reposaba desnuda sobre la cálida arena de la encantadora cala. Toda su anatomía, pero sobre todo la mencionada, la llamada prohibida, se encontraba dispuesta, para que las manos, las aludidas manos, dichas manos, las arpegiadas manos la cortejen sin escatimar en abalorios fantasiosos. Ella simplemente espera a la orilla del mar para que las referidas manos alaguen, la manoseen, la esculpan sin cumplidos por cada uno de los bordes y contornos de su cuerpo. Ella esperaba, esperaba, y en su prolongada espera los poros de su piel se dilataron todo lo que pudieron para recibir sin impedimentos, lo que estaba a punto de llegar.
__ ¡No puedo más, deseo que vengan a mí, todas a mí y me colmen con sus tocamientos difusos para sentir que puedo viajar a través de vosotras, alocadas manos!
                 No hubo que esperar mucho, media docena de manos se afanaron en complacerla de lleno, de complacerla en los requerimientos más caprichosos e íntimos que un ser pueda solicitar en estos tiempos que corren. Una mano, de hombre, nada vergonzosa, se posó en la sima del talado monte y no tuvo prejuicio para continuar con la labor de antiguos conquistadores de lascivos cerros, pero en este caso, en el de dicha mujer, su despejado bosque, en muy pocas ocasiones había sido invadido por semejantes seductores, pero ella alucinaba de a poco,  minuto a minuto, en instantes cortos pero intensos en que su afanada vulva se retorcía con cada yema dedo que pasaba por casualidad por allí.  

     
Continuará.....................   
fOTOGRAFÍA: ara.    

lunes, 8 de abril de 2013

LA MEJOR HORA PARA PROPORCIONARNOS UNA AUTO-SATISFACCIÓN.






(CAPÍTULO XXIV)
                      

                             “LOS OBJETOS VOLUBLES”

                Y así la historia del Infierno concluyó. Los comensales dejaron de ser simples degustadores de productos alimenticios para entrar en la lista de “objetos volubles”, después de este suceso la vida de sus protagonistas no siguió siendo la misma, al igual que el discurrir del pueblo cambió de la noche a la mañana. Lo que en el interior del Infierno ocurrió se mantuvo en el propio interior del Infierno, porque los pobladores no estaban dispuestos a caer en bocas de vecinos fronterizos, pero con el tiempo los comentarios se extendieron a los descendientes como yo, y entonces llegaron las versiones, infinitas versiones que se iban modificando dependiendo de la boca que las contase. Mi familiar, que no era otro que mi abuelo, mi abuelo Juan, fue la parte fundamental en este suceso, y yo, el privilegiado conocer de los hechos, un fidedigno transmisor  Esto fue lo que sucedió, al menos, lo que me contó mi abuelo Juan, único propietario del Infierno.
                Juan presentó por sorpresa y para todos un plato, un solo plato que llamaba ajiaco, una especie de cocido que permitía que se incorporase una infinita variedad de ingredientes al igual que componentes alimenticios. Vegetales, carnes, viandas, hierbas aromáticas, aliños varios y concentrados, y por supuesto el ingrediente sorpresa del maestro culinario Juan, que no pasó por alto el detalle de incorporar su mejunje. Juan adobó este cocido con varios condimentos propios que venía desarrollando desde hace algún tiempo, esto lo sé con lujo de detalles porque Juan, lo dejó plasmado en una especie de diario que llevaba a la par de las recetas de cocina. Lo que ocurrió en el interior del infierno para nada me fue ajeno.
                Uno de los trucos confesables del abuelo Juan, porque el ingrediente secreto se lo llevó a la tumba, radicaba en la elaboración del ajiaco, que se ponía a fuego lento, y despacio, muy lentamente, se le iba incorporando cada ingrediente, con un intervalo de no menos de quince minutos entre uno y otro. El fuego según el abuelo Juan hacía una labor encomiable para reafirmar los aromas y perpetuarlos en un concubinato total.
                Después de al menos ocho horas, menos no, pero más sí en dependencia de la cantidad de ingredientes que se le desee incorporar de más, el ajiaco debe reposar en un pozuelo hondo por varios minutos, y aquí, pasado este tiempo, es cuando intervienen las manos de Juan y hacen de las suyas. Su secreto estaba depositado en la alacena, en la que solamente él portaba la llave, lo tomó y con el mismo aderezo su ajiaco, y solo entonces, no antes, llamó a sus camareros para que repartiesen las vasijas a cada uno de los comensales presentes  en el Infierno, aunque no hallan solicitado el ajiaco del Infierno, esta vez era un obsequio de la casa. Lo que pasó más tarde fue concluyente.

Continuará..........................
Fotos: ARA y Mandy.                      


VICENTE Y LA ADOLESCENCIA





VEINTICUATRO.

                ¡Nuestro amigo es un gran catador! Fue lo que pensamos todos cuando Vicente nos contaba la continuación de sus peripecias amorosas. --¡No cabe la menor duda Vicente que si continúas así te podrás convertir en todo un degustador de vulvas en el aire!-- Comentamos y por supuesto a continuación llegó la risa. Con estas bromas había que tener mucho cuidado porque Vicente se podía enfadar y quedarnos sin saber la continuación de sus episodios sexuales. Nos callamos, le miramos, y esperamos con paciencia que se dignara al menos continuar con su narración.
                Nos dijo Vicente. Proseguía degustando las intimidades de Dolores pero mi alocado miembro erguido no me dejaba concentrarme en mis asuntos. Constantemente se tensaba aún más y daba bandazos de un lado a otro como un mástil en medio de una tempestad. Es una sensación que siendo hombre no sé muy bien cómo describir. Cuando el pene está sólido, firme, tieso a más no poder la reivindicación se concentra precisamente en esta parte de nuestro cuerpo, indicándonos que esta vez nuestro plexo-solar es una verga que cual veleta se orienta hacia las poderosas carnes de la persona que tenemos a nuestro lado, porque desea con toda solidez ser oprimido, ahogado, machacado, estrujado en exceso para extraerle su zumo. Yo lamía los labios húmedos de Dolores, pero a la vez le estaba pidiendo un poco de compasión con la mirada. Deseaba que tomase en sus manos y con la colaboración de sus cinco dedos mi verga, para sentirla más allá del propio músculo, y de la propia piel.
                No dejé de degustar su vulva pero a la vez alcé lo más que pude mi pelvis al poniente para experimentar mi veleta por los aíres y dominar el espacio. No es que fuese un dolor en sí, pero sí portaba en toda mi zona íntima un malestar gustoso que estaba dispuesto a claudicar si Dolores no hacía algo al respecto y con urgencias. ¡Milagro! El milagro llegó. Posiblemente mis corrimientos de pupilas fueron suficiente para que mi amada se diese cuenta que necesitaba con solidez que tomase mi pene con lo que fuese porque estaba a punto de perderme en el espacio. Dolores me miró, continuó en su posición ahorcajada porque no estaba dispuesta a perder este privilegio, y posiblemente leyendo en mi interior torció el tronco, se giró, y tomó de una vez mi verga con su mano, mi verga que ahora quedaba por extensión de piernas a la altura de su pecho. ¡Es una delicia! Tensó sus dedos, sus cinco dedos, y comencé a respirar con cierta normalidad. Ahora Dolores tenía en sus manos a mi monstruo cabeceador.
                ¡Dios mío lo está zarandeando! ¡Dolores no te detengas ahora mi amor! En este preciso instante fue casi imposible concentrarme en la labor que hasta ahora venía llevando, pero como no me quedaba más remedio porque tenía ante mi cara expuesta en todo su esplendor la vagina de Dolores, hice un distanciamiento y busqué una analogía para proseguir de la mejor manera que podía. Esta vez mi lengua sería mi tirante pene que por ahora estaba en manos de mi amada, y su vulva el valle que deseaba habitar sin límites ni restricciones. El comienzo de mi lengua, la justa y precisa punta viajó entre las paredes blandecidas y perdí el horizonte que avistaba firme y seguro, entré en un laberinto que no podía controlar, pero estaba dispuesto a permanecer aunque mi saliva se extinguiese de mi boca. ¡Me quedé sin contar con el perseverante tiempo.  
               

Continuará....................................................  
DISEÑO GRÁFICO: ARA Y MANDY.



martes, 2 de abril de 2013

¿CÓMO HACER EL AMOR EN UN SITIO INCÓMODO?


                              

                              EL TACTO (Los cuerpos)


CAPÍTULO LXX.
                Naturalmente que llegaron. Un caudal. Un torrente. Un advenimiento de manos se agolpó ante las firmes carnes de nuestra espontánea protagonista que desde mucho antes no deseaba dejar de ser el centro. Ella esperaba lo imposible ante los devenires continuos de manos indecorosas, de manos que no llegaron a plantear nada, porque ellas, las manos, simplemente ejecutaron directamente sobre el cuerpo de la fogosa mujer sus artes amatorias, hasta distender el más empequeñecido poro que estaba dispuesto a vibrar con el más leve roce de cualquiera de los centenares de dedos que danzaban sobre su morfología.
                La mujer respiró profundamente. Llenó sus pulmones y exclamó.
__ ¡Es hora de que encuentren mis puntos débiles afanosas manos!
                Y seguidamente por alguna razón inesperada se lanzó sobre la arena quedando boca arriba con las piernas y los brazos extendidos y separados entre sí, como los ángeles que se forman con los cuerpos sobre la nieve. La primera mano no se lo pensó y fue directamente hasta la harmoniosa pelvis de la entregada mujer que tal parecía que esperaba como Penélope la llegada de Odiseo. Las demás manos se contuvieron, posiblemente deseaban ser testigos mudos de lo que pasaría en los siguientes minutos. La lanzada mano llegó planeando con sus cinco dedos unidos entre sí y descendió a todo lo largo del bajo vientre de la mujer y descansó justamente sobre la relajada oquedad que esperaba un aterrizaje forzoso.
                En este momento los ojos, los centenares de ojos observantes se aglutinaron sobre la zona pudorosa de la afiebrada mujer para alcanzar el mejor ángulo antes de conquistarla de lleno. Estos ojos, al igual que las respectivas manos, solicitaron un desembarco en toda regla sobre el desnudo clítoris, que desde tiempos inmemoriales esperaba como un vigía la llegada de cualquier intruso. 
    
Continuará.....................   
fOTOGRAFÍA: ara.    

lunes, 25 de marzo de 2013

¿CÓMO HACER EL AMOR EN UN SITIO INCÓMODO?





(CAPÍTULO LXIX)
                           

                                         EL TACTO (Los cuerpos)

                 Una de las personas entregadas sin condiciones a las tentativas manos fue la mujer que con su valentía dio un paso al frente en los primeros instantes del colectivo encuentro. Ella decidió ser intervenida por estas afortunadas manos que se confesaban fieles apasionadas de suntuosas pieles. Dos manos. Fueron dos manos las que comenzaron el viaje por el cuerpo de la mujer que disfrutaba sin medida, pero en un descuido de las anteriores manos, una tercera mano llegó, se acercó, y se incorporó al eminente deslizamiento por pendientes peligrosas. Tres manos, eran tres manos las que desde este momento disfrutaban del placer del tocamiento, pero por poco tiempo, porque antes que la mujer profundizara en su liberación, llegaron algunas más que reclamaron algo de territorio para experimentar.
                 Ella había quedado de pie, desnuda como todos, entregada a las alabanzas de ávidas manos que deseaban demostrar la mayor pericia con sus dedos. Esta voluptuosa mujer, de edad comprendida entre la que aparenta y la que está demás investigar, sintió como su figura estaba siendo moldeada en cada punto de su morfología, y para que su ausencia fuese más profunda y grandiosa, optó por dejar caer sus párpados, y se entregó al placer de los frotamientos, que desde la sexta o séptima mano lo venía experimentando. Sus pechos estaban siendo amasados con firmeza. Se levantaban, se desplazaban a un lado, y al otro. Desde la cima de sus pezones una mayoría abrumadora de dedos se deslizaban para franquear la mayor extensión posible de protuberancia mamaria. Las tangibles tetas a estas alturas eran incomparables. La mujer sintió como sus pechos ahora se mostraban firmes ante los elementos naturales, y no puso ningún impedimento para que todas las manos supiesen que se había excitado de tanta fricción, y que sus carnes ahora estaban tensas, sólidas, estables, deseosas de más, de más, y de muchas más manos para que continuasen su recorrido por el apasionante mundo de las guaridas prohibidas. Es que a estas alturas la estimulada mujer de carnes portentosas no se conformaba con sencillas manipulaciones de miembros inquietos, ella deseaba con todas sus fuerzas que las manos penetrasen en las partes más sensitivas y ocultas de su delirante cuerpo. 
      
Continuará.....................   
fOTOGRAFÍA: ara.    

jueves, 21 de marzo de 2013

EN LA INTIMIDAD


                                                   

                                                                 -- 7 --  
__ ¡Por esta razón y no por otra había pensado en usted! ¡Necesitamos su ayuda señor Mariano! ¡Usted bien sabe el poder que tiene la prensa, y para sacar adelante un proyecto nada mejor que esta vía que llega a la poderosa mayoría! –Esperaba una respuesta positiva por parte de mi vecino.
__ ¿Qué es lo que desea en realidad de mí? –Me preguntó con cierto aire de importancia.
__ ¡Queremos de usted primeramente su opinión profesional respecto al proyecto, y si puede, y está en sus manos, que nos ayude de alguna manera a que nuestro propósito se haga realidad! ¿Qué me dice vecino? –Esperaba de Mariano cualquier cosa.
__¡…………….! –Se lo pensó como todo un profesional en la materia de la información-- ¡Acepto! ¿A qué hora estoy en su casa?
__ ¿Pues a las, a las, a las ocho le parece bien? ¡Sí, el sábado a las ocho! –Le dije para salir del paso.
__ ¡Allí estaré! ¡Hasta el fin de semana vecino! –Me dijo y continuó su camino hacia el edificio.
__ ¡Hasta pronto señor Mariano! –Le contesté viéndolo alejarse con su caminar cansado.
                 La maquinaria se había puesto en marcha, y antes del fin de semana debía tener en mis manos un proyecto, una fiesta, y varios invitados para ambientar el escenario en el que involucraría a mi vecino Mariano. Desde mi posición de “mirador unificador” había comenzado mi labor. Desde este momento estaba en contacto con uno de los integrantes del núcleo familiar seleccionado por mí. Por un momento pensé en concentrarme únicamente en el marido, pero pensándolo mejor, podía formar una cadena indirecta para que se produjese una serie de acontecimientos que de manera causal desemboque en el objetivo señalado. Por un lado tengo a este cabeza de familia que hasta donde yo domino experimenta sensaciones con el transformismo, pero nada más puedo afirmar o negar.
                 De esta manera mi próxima persona objeto del miramiento terapéutico será la mujer, la esposa de Mariano, y la observaré, o continuaré observándola para tener una referencia directa antes del encuentro del fin de semana, y si es necesario o posible, la incluiré en el proyecto de este fin de semana invitándola al mismo. Asunción, que es como se hace llamar la mujer de Mariano, mi vecina, es una respetada señora de unos cuarenta y algo de edad, posiblemente pasado los cuarenta y cinco años, pero no lo puedo afirmar rotundamente porque por la apariencia externa le pondría algunos años más.
                   Digo respetada por su manera de vestir, su aptitud ante la sociedad y ante su propia persona en la intimidad. Hasta el momento no la he observado en una “posición” desencajada para sus principios éticos-religiosos. Asunción asiste a misa cada domingo y se comporta como una fiel defensora de los principios cristianos, que no deja un ápice a los pensamientos espontáneos o alegres, por llamarlos de una manera lisonjera para el círculo en que se mueve la mujer de Mariano. Esta respetada señora por lo que he apreciado, jamás se ha desnudado ante el espejo de su habitación. Posiblemente piense que observar directamente su cuerpo es pecado, pero sin embargo la señora Asunción, porque la he observado en más de una ocasión, se auto-complace con presteza y elegancia, pero nada de posiciones desencajadas o impropias para una respetada señora. Cuando nadie la ve se masturba, siendo testigo de su formal adicción Dios, y por supuesto yo.   
               
Continuará...........................
fotos: ara.

lunes, 18 de marzo de 2013

¿CÓMO HACER EL AMOR EN UN SITIO INCÓMODO?




CAPÍTULO LXVIII.
                            


                                        EL TACTO (Los cuerpos)

                 Las manos comenzaron su inédito viaje por la piel de las personas que se encontraban en su trayectoria. El simple hecho de estar ante el majestuoso mar condicionaba las terminaciones nerviosas de los presentes en el círculo. Los cuerpos desnudos están experimentando primero la acción de los elementos naturales sobre cada uno de ellos y han comenzado a excitarse. Algunos, no todos, cerraron los ojos para dejarse llevar por los impulsos de la persona, o de las personas que se encontraban a su lado, y de esta manera entregarse de lleno a cualquier experiencia sin hacer concesiones de esto sí, o esto no; pero la persona más cercana vio los cielos abiertos porque lo que deseaba en realidad era tocar, tocar, y continuar tocando los contornos de las pieles que se mostraban sobre la orilla de la playa en todo su esplendor.
                 Las manos dibujaban caricias con los dedos, pero también con el revés de la misma para deslizarse por un muslo, para continuar en dirección a las entrepiernas, al abdomen, o directamente al sexo; estas fueron las manos más sinceras, las manos que pensaron que la hipocresía no era buena compañera para estos menesteres en que se necesitaba sobretodo decisión, y se lanzaron de lleno a tocar lo inevitable, lo relacionado con las sensaciones y el placer, lo que mantenemos en nuestros pensamientos, y algunas veces, no las más o las menos, deseamos que se comience por manipular para sentir que somos objetos del deseo, y que al fin alguien se ha dignado a intervenir nuestras carnes.
                 No se puede afirmar que estas toconas manos están siendo irrespetuosas porque para nada su comportamiento es desagradable, todo lo contrario, su gimnasia sobre la piel del contrario o de la contraria es más bien lisonjero, repleto de buenas intenciones que amplía la capacidad sensorial del receptor. La persona que está recibiendo las caricias se encuentra en un estado de subconsciencia total, porque sus sentidos, todos, se encuentran en cada punto que es visitado por la deslumbrante mano que no deja de moverse y de tentar, en sus manos, las partes más deseable de la anatomía de cualquier ser viviente de esta marina cala. 
   
Continuará.....................   
fOTOGRAFÍA: ara.    

jueves, 14 de marzo de 2013

¿CÓMO PODEMOS TENER CONFIANZA EN NOSOTROS MISMOS?





LA EVOLUCIÓN ILUSTRADA (2 Y Final)

                                                   -- SEIS --

                 Por encima de la ilustración, de los conceptos, y de las decisiones, debe imperar a toda costa el respeto, el respeto a nuestra persona, que hace que caminemos por la vida sin tener que bajar la cabeza ante nada y ante nadie. Este respeto comenzará por nosotros, en manos de los demás, estaríamos bien perdidos dentro de esta sociedad tan competitiva, y muchas veces con razones deshonestas en esta referida lucha. En relación a la formación que les quería señalar afirmo que una completa ilustración está enmarcada en criterios muchos más amplios que una decisión profesional o laboral, entendiéndose por esto, que los sueños deben mantenerse siempre por encima de cualquier necesidad o de “no nos queda más remedio”, no, las ilusiones hacen posible que todo lo demás permanezca en armonía. Justificarnos en que no podemos estudiar, o realizar el trabajo que deseamos porque las necesidades económicas o familiares no nos lo permite, es ponernos la cruz de ante mano, porque nunca haremos nada, y esto lo digo con absoluta claridad, no hay nada peor para nuestro futuro que justificarnos ante uno mismo o ante los demás.
                  No podemos dejar que la necesidad nos cuarte el futuro, por muy mal que estemos económicamente, moral, o espiritual, y si somos jóvenes, menos que menos. Con la juventud en la mano podemos darle vueltas al presente y hacer del mismo lo que nos plazca. Sé que es muy duro, difícil, complicado, y agotador, pero si no desfallecemos en algún momento veremos la luz que tanto andábamos buscando. Les habló con peso y experiencia. En mi vida personal soy consciente que he luchado mucho, me he metido por senderos engorrosos, pero a la vez, se me ha escapado mucha energía en labores y cuestiones innecesarias que no aportaban nada a este presente que ahora estoy viviendo, y me pesa, me pesa el no haber logrado antes mis sueños. Hace algunos años me justificaba en muchos factores que de una manera u otra influían en mis decisiones, pero al cabo de algunos golpes y de unas pocas razones, he comprendido que el único y absoluto culpable soy yo; entonces me puse manos a la obra, a los libros, a la razón, y al tiempo, para recuperar lo que había dejado en el camino porque era consciente que deseaba ser ilustrado, a mi manera, pero un ilustrado, un ilustrado que desde ese justo instante, no permitirá que el entorno influya nunca más en mi presente, y en el futuro que me quede por vivir.
                 Amigos ilustrados en estos tiempos inciertos es cuando más se pone a pruebas la capacidad que tenemos para sobrevivir y luchar. El que es dichoso de poseer la tranquilidad económica, ha ganado mucho tiempo, lo malo es que esta opacidad nuble los sentidos y no le permita realizarse en lo fundamental.                    
     
Continuará……………
fotos: Mandy Bluee.

domingo, 10 de marzo de 2013

CÓMO HACER EL AMOR EN UN SITIO INCÓMODO?




(CAPÍTULO LXVII)
                              
                                          EL TACTO (Los cuerpos)

                  Después de un lógico y extenuado reconocimiento táctil se acercó el momento de la selección como diría Charles Robert Darwin, de la especie, para consolidarla en todos sus aspectos sin escatimasiones y melindres. Este será el instante en que cada uno de los sentidos, de los cinco y algunos más, se confabulan para hacer conscientemente una selección que nos complazca  y así satisfacer nuestro ego y nuestras carnes. El tacto o  acción de palpar, manosear, tentar, acariciar, hurgar, o restregar en espacios diferentes al nuestro, siempre nos ha provocado a nosotros, la humanidad, un placer inconfesable para muchos, pero para otros, la extenuación misma de los sentidos al saber que vamos a disfrutar de la piel de un segundo, tercero, cuarto, etcétera, etcétera, ser, y otro ser, disfrutará de la nuestra sin la más mínima complicación por ambas partes. Esta sencilla decisión allanará el camino para que las manos se puedan mover por un sinfín de territorios de la piel de los integrantes del círculo. Unos tocarán, y otros se dejaran tocar, como en la cotidiana relación de parejas, donde el equilibrio es necesario para mantener una continuidad. Yo te amo y tú te dejas amar, porque es la postura que hemos tomado en esta relación, de igual manera tú me rozas y yo me dejo rozar, y así, sucesivamente se intercala.
                 ¡No es una orgía, no estoy hablando de una orgía! Las orgías como se entienden para el común de la humanidad, están repletas de vicios confesos que empañan el placer, y se centran en una liberación de energías momentáneas que terminan al final de la jornada en un vacío tempestuoso, dejándonos el cuerpo y el sexo, en una posición desventajosa, no, yo les hablo de una cala, de unos sentidos, de una previa aceptación, un regodeo de intenciones, y un sopesamiento de posibilidades sin ataduras morales. En las relaciones carnales todo está permitido, menos las vejaciones y el no consentimiento, lo demás bien puede entrar en una experiencia gratificadora, complementaria, o sublime, para engrandecer nuestra posición en la escala social. Nuestros valores son esenciales y sólidos a partir de las experiencias vividas y no de la acumulación de riquezas materiales. Con toda seguridad será mejor persona el que se ha entregado sin limitaciones siendo consecuente y coherente con sus principios, a aquel que va por la vida mostrando sus efímeros logros inanimados. El sexo amigos, es el complemento perfecto para evolucionar en la especie, para subir un escalón más y demostrarnos que practicándolo de esta manera consensuada, análoga, y sincera, nadie nos podrá encadenar o manipular. La libertad empieza en el sexo y termina en él.  
  
Continuará.....................   
fOTOGRAFÍA: ara.    

lunes, 4 de marzo de 2013

VICENTE Y LA ADOLESCENCIA.





VEINTITRÉS.
                Entre la lengua y el dedo, un mar de sensaciones floreció, y los cálidos amantes no dejaron de inventarse porque cualquier cosa les parecía poco. Dolores decidió sin contar con Vicente que se pondría a horcajadas sobre su boca, para que nuestro amigo continuase innovando con su magistral armazón vaginal. Las piernas abiertas de Dolores quedaron dispuestas de tal forma para que la azarosa lengua de Vicente le hiciese una visita por tiempo indefinido a sus partes más íntimas. La imagen de una vulva desde la posición privilegiada en que se encontraba nuestro amigo Vicente es completamente asombrosa, porque a menos de veinte centímetro una compleja y curiosa escultura se expande con todos sus elementos arquitectónicos para ser manipulada sin apenas contemplación. Es lo que se llama arte visual activo, donde no solamente se admira la belleza de la obra, sino también se husmea hasta dar con su oculta fragancia, se palpa indistintamente por todo su contorno para sentir la delicadeza de su superficie, se escucha el murmullo de sus labios frotándose entre ellos cuando se contraen, y por último, siendo posiblemente la más sibarita, la degustación de su composición, es cuando recopilamos el recuerdo de las demás impresiones en la boca, en el paladar y en la consciencia, porque Vicente, nuestro afanado pero ingenuo amigo, jamás había tenido tan cerca una escultura de mujer en forma de abertura. --¿Quién dijo que el cielo no se puede alcanzar con un dedo, no lo sé, pero mi lengua es suficiente para poseerlo?—Pensó Vicente en alta voz, y Dolores se aprovechó del ladino comentario. Despejó aún más la entrada a su mundo de fantasía, lo despejó deslizando las rodillas hacia los bordes de la cama para que sus entrepiernas se alineasen con la boca de su amante, que esperaba como una cría de ave, la llegada de su pitanza.
 __ ¡Hunmm, es muy suave, me gusta! –Le dijo Vicente a Dolores después de introducir el comienzo de su lengua en la perfecta oquedad.
__ ¿Te gusta mi amor? –Le preguntó Dolores acomodando su estructura vaginal.
__ ¡Como diría un amigo, es para comérsela toda! –Le respondió Vicente que lamía y se relamía.
__ ¡Es toda tuya! –Dolores al ver la completa disposición de su amado para con sus partes púdicas, despejó lo más que pudo con sus dedos la antesala de la misma.
__ ¡Me gusta, me gusta, me gusta!
                 Vicente se regocijaba y se saboreaba como lo que era, un ávido adolescente que alucinaba con el más bizantino incentivo, aunque en este caso con razón, nuestro amigo estaba degustando algo concreto y especial que le provocaba y estimulaba los sentidos. Se estaba impregnaba de una manera arriesgada de los jugos poderosos de la experimentada Dolores. Digo de una manera arriesgada, porque de la manera en que Vicente degustaba, con un simple chasquido de dedos, se podría atragantar con tanta saliva recopilada.

     
Continuará....................................................  
DISEÑO GRÁFICO: ARA Y MANDY.



               
                   

lunes, 25 de febrero de 2013

AVISO-AVISO


"Confesiones desde el tálamo"


 pasará al blog   ABUELANENA-ARA.BLOGSPOT.COM.

GRACIAS POR LAS MOLESTIAS OCASIONADAS.      

                                                                                     
                                                                                          RamirezNena+

CAPÍTULO 15


                                                    

                                      "EL HOMBRE DE LAS TRES R"
                                                         -- 15 --      
                 Cinco escenificaciones. Cinco posibilidades para que los espectadores se decidan por una. Esto solamente en la primera parte, porque como me anunció el camarero, vendrían cinco más en el segundo acto. En total diez representaciones teatrales para decidirnos por una. El selecto grupo de espectadores tendrá una amplia y variada gama de oportunidades para fomentar sus ocultas y prohibitivas fantasías. Por mi parte no me queda otra; entré por mis pies en este local y ellos serán los que me saquen del mismo, pero esta vez cuando mi cabeza lo decida. La curiosidad mató al gato, y por encima de todo deseo continuar. Estoy en una situación especial, provocadora, sutil, delicada, pero cautivadora; al menos para mí que vivo de las apariencias de los demás. Soy Raymond Rodney Rose y por casualidad del destino estoy en el sitio indicado para elevar mis delirios a un nivel artístico. Permaneceré en esta apartada mesa y con toda seguridad al final de la noche sacaré provecho de la misma. 
                 En parte la columna que tengo ante mí es benefactora. Estoy en un ángulo estratégico que no me compromete con los que vitorean en el centro ni con los que están a los lados del salón. Yo no pertenezco a ningún grupo definido, aunque soy consciente que cada uno de los subgrupo se complementa irreflexivamente. Veo la escena del urinario y la del quirófano como un exponente de esta ininteligible sociedad que intenta pasar por lúcida, pero que se sumerge en las profundidades de lo inexplicable y encuentra por algún motivo placer en ello. Nada es perfecto, nada es éticamente correcto, todo está dominado por las contradicciones que llevamos en nuestro interior. Esto lo aprendí con mis tíos desde pequeño. En la isla se produjo en mí un cambio que fomentó lo que llamo “visión inconsciente” que manipulo en el día a día. En mis escritos dejaré documentado por si en algo es ventajoso, las razones que me llevaron a esta conclusión y a mis extensos experimentos a lo largo de esta vida.
                  ¡Es hora de hacer silencio! ¡No debo perder el más mínimo detalle de lo que sucederá ante mis ojos! Veo el escenario que está exquisitamente distribuido en partes iguales, para que cada representación tenga el protagonismo necesario y que la acción fluya de manera orgánica. El grupo de la carnicería se puso en alerta al percibir la intensa luz sobre un enorme trozo de carne que se balancea de un lado a otro del escenario colgando de un gancho. No puedo describir la emoción o el sentimiento con que estos aduladores se entregan al contemplar el balanceo de la misma. La escena es realista desde cualquier punto de vista. La pieza goteaba sangre y los carniceros la despiezan con maestría. 

Continuará.................
Diseño gráfico: Mandy Bluee.     

CAPÍTULO 10-11-12-13-14


                                 
                      
                             "EL HOMBRE DE LAS TRES R"
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                El camarero llegó presto con la bandeja. Puso sobre la mesa la flamante copa de Bloody Mery y un plato con una cantidad respetable de servilletas de color rojo. ¡Esta tonalidad era la que imperaba en todo el recinto!
__ ¡Aquí tiene caballero! –Dejó la copa  justo a mi lado y el plato junto al teléfono-- ¿Desea algo más el caballero?
__ ¡No gracias! –Le contesté sin pensar.
__ ¡Entonces le deseo nuevamente una larga noche! –El camarero del traje de color negro hizo una reverencia y me dio la espalda para marcharse.
__ ¡Espere! –Lo detuve a tiempo-- ¡Hace algunos años que estuve aquí, pero me tomé algunas copas y me marche! –Mis palabras se agolpaban en mi boca y no encontraban un sentido lógico para ser expresadas-- ¡En aquella ocasión no recuerdo haber utilizado ninguna lista!
__ ¿La ocasión que me cuenta fue su primera vez caballero? –El camarero del traje color negro era un hombre que no se andaba con rodeos.
__ ¡En realidad estuve,...........si era mi primera vez! –Había entrado en un juego de expresiones del cual no sabía cómo salir.
__ ¿Me dice toda la verdad caballero? –La pregunta del camarero llevaba doble intención.
__ ¡No! ¡Para decir verdad esta es mi primera vez! –No podía continuar mintiendo-- ¡La única verdad es que busco a una dama que al parecer entró en este local. No estoy del todo seguro, pero en esto si puedo apostar que las probabilidades de equivocación son mínimas!
__ ¿Por qué lo dice caballero?
__ ¡Tengo un sentido poco común que guía mis pasos al lugar exacto! –Le contesté con seguridad-- ¿Ha visto a una dama de cabellera abundante a la altura de los hombros y con un vestido moldeado para su figura?
__ ¡Esta noche he visto a muchas damas! –Me contestó el lánguido camarero.
__ ¡Creo que andaba buscando un remanso de paz y la seguí! ¡Puede ser que esté en alguna de estas mesas!
__ ¡Este es el lugar ideal! ¡Esta noche seguramente la encontrará caballero!—Me contestó-- ¿Desea algo más el caballero?
__ ¿Ahora que estamos en confianza le puedo hacer una pregunta? –Era lo que deseaba.
__ ¡Usted dirá caballero! –Me contestó el camarero.
__ ¿Para qué es la lista? –Le pregunté.
__ ¡Pensé que nunca me haría la pregunta! –Me dijo-- ¡Dentro de una hora comenzará el espectáculo! ¡Durante el transcurso del mismo se darán diez pistas o situaciones relacionadas con el mismo! ¡Usted debe estar muy atento para elegir una o varias alternativas! ¡En el primer pase entran cinco posibilidades, y en el segundo las restantes! Tiene la opción de probar las veces que usted considere necesaria, eso sí, mientras no se equivoque. ¡Una, varias, o todas, pueden ser las elegidas dependiendo de la información visual! ¡A la primera equivocación todo habrá terminado para usted y quedará automáticamente fuera de la  apuesta! ¡Cuando esté seguro del número que ha elegido sólo entonces levantará el auricular, y pronunciará al teléfono su elección! ¡Después solamente tendrá que esperar!
__ ¡Comienzo a experimentar una sensación placentera! ¡Me gusta el juego!
__ ¡No es un jugo caballero! –Me contestó el lánguido camarero del traje de color negro.
__ ¿El premio es muy gordo?
__ ¡Depende de cómo lo quiera ver el caballero! ¡Si me permite debo continuar con mi labor!
                Sin decir nada más se marchó dejándome con infinitas dudas. Una apuesta que no es un juego. Unas pista a elegir entre diez sin la alternativa de una equivocación. Un teléfono. La dama de la fuente me condujo posiblemente sin saberlo al lugar que estaba deseando para comenzar mi iniciación. ¡Solamente espero encontrarme con ella!

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                 Las luces del local se apagaron. Al parecer el espectáculo estaba a punto de comenzar. Una extraña sensación me colmó los sentidos. En la mesa que tenía más cercana la pequeña bombilla iluminó su zona. Después la siguiente, otra, una más, y así hasta completar todo el recinto. Como pequeños destellos de luminosidad las lámparas que permanecían en cada mesa se iluminaron poco a poco por gracia de los comensales reunidos a su alrededor. Al darme cuenta la única que faltaba por lucir era la mía. Una coreografía  verdaderamente extraordinaria impregnó de magia el lugar. Me convertí en el centro de todas las miradas. Con una inclinación de cabeza me invitaron a accionar el interruptor que estaba en la base de mi lámpara. ¡Clik! ¡La luz brilló de manera esplendida y armoniosa en su totalidad!
                 Cada mesa portaba su farolillo, y en cada una de ellas los invitados o espectadores de las mismas esperaban con agrado el comienzo del espectáculo. Fue la primera vez que mis ojos recorrieron el espacio sin prisa y de forma consciente. Estaba tan concentrado en mi búsqueda que mi en torno pasó a un segundo plano. Todas las mesas estaban ocupadas. Muchas mesas. La cantidad bien podía alcanzar las ochenta o noventa mesas con al menos cinco o más sillas en cada una de ellas. En este instante no lo pudiera decir con seguridad, tendría que concentrarme para señalar una cifra exacta, pero por alguna cantidad menor o mayor van mis cálculos. ¡Para ser realmente objetivo, yo soy el único que permanece en solitario ocupando una mesa! ¡Es un poco extraño!
                 Una música incidental comenzó a escucharse. La melodía era muy parecida a la que se utiliza en algunas películas de corte psicológico o de suspense, pero con una instrumentación más bien profunda, al estilo grandilocuente. Una fórmula utilizada en los años sesenta. Posiblemente sus ejecutantes son músicos de diferentes orquestas sinfónicas que se unificaron para este proyecto. ¡La entrada me recordaba a un film bien conocido, pero aún debía escuchar con mayor atención!
                 La cortina comenzó su apertura por el centro. Lentamente pero con todo el apoyo musical se fue retirando del escenario hasta desaparecer en las patas. Sobre la escena un quirófano se mostró en todos sus detalles. ¡De una simple mirada no faltaba nada! El mobiliario de un hospital, y en este caso un quirófano, lo conozco si fuera preciso con los ojos cerrados. Fui criado entre escalpelos de varias cuchillas, separadores de Farabeuf, o trepano de Cushing. En la pequeña isla en que pasé mi niñez, mis tíos poseen un amplio y abastecido quirófano. ¡Bajo las potentes luces del mismo aprendí a utilizar con arte el bisturí!

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                Cinco luces cenitales se dispersan por el escenario. Cada una de ellas ambienta una situación. La primera define claramente  la cama de un quirófano con todo lo necesario para ser utilizada. El cuerpo desnudo de un hombre de la cintura hacia arriba yace inerte sobre las sábanas blancas. Junto a él dos facultativas que sin ninguna duda entran en el campo de la cirugía. La segunda opción es la ambientación de un sepulcro. Está a medio desplegar. Sobre la lápida de mármol un hombre con una pala remueve la tierra. En la tercera posibilidad podemos apreciar una especie de escritorio de oficina con cada uno de sus complementos. De pie una señorita le entrega unos papeles al hombre que está detrás del buró. Un alto ejecutivo con un traje impecable. La cuarta al parecer es un baño público con dos urinarios dispuestos el uno al lado del otro. Son de color más bien marfil y por su extremo superior un chorro de agua cae por toda la pared del mismo hacia el desagüe. Un hombre se peina en un espejo roto y otro permanece de pie en una de las letrinas. La quinta es una carnicería de las de siempre. De las cadenas que cuelgan del techo varios trozos de carnes se balancean de un lado a otro mientras tres hombres con petos de piel de animal trabajan sobre la misma.
                Mis ojos en todo momento han intentado no pestañear. El escenario es detallado y variado. Cinco focalizaciones te van robando el interés y no sabes en cual dejar la mirada. Cada uno de los set montados sobre el escenario está cuidado al más mínimo detalle. La utilería de los actores y su vestuario son excelentes, no puedo hacer un comentario desfavorable. Una serie de elementos como la pala, los urinarios, el escritorio, son reales. El instrumental médico es veraz y puedo dar fe de ello porque desde mi más temprana infancia comencé a trabajar con los mismos hasta la actualidad. Las luces y la música están pensadas para trasladarnos al sitio concreto dejando que la imaginación haga de las suyas. Es un deleite para los sentidos y la curiosidad contemplar el espectáculo que poco a poco se nos va revelando ante los ojos. Ningún elemento desvirtúa la esencia que se quiere trasmitir. Cada pincelada está pensada para provocar una reacción directa y vertiginosa sobre cada uno de los espectadores.
                El camarero me comentó que en el primer pase se mostrarían cinco opciones y en un segundo las otras cinco restantes. ¿Qué se supone que debemos hacer? De cualquier manera esto comienza a parecerme muy interesante. ¡Ardo en deseo por contemplar el espectáculo! Un sonido agudo me sacó de mis cavilaciones.
__ ¡El teléfono! --Tomé el viejo auricular que estaba sobre la mesa y contesté-- ¡Sí, dígame!
__ ¡Señor en unos segundos comenzará el espectáculo! ¡Debe estar muy atento! ¡Que lo disfrute y esperamos por su llamada!
                 Colgó y me dejó con la mirada en el escenario pero con una reflexión dentro de mi cabeza.
              
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                 Cinco luces cenitales configuran el ambiente. La música poco a poco se va yendo hasta dejar de escucharse del todo. Cada uno de los actores permanece congelado en su justo espacio. Se escucha un intenso efecto sonoro y el escenario queda completamente a oscuras. Ahora la única referencia de luminosidad para todos los presentes es la tenue emisión de las lamparitas que descansan en cada una de las mesas dispersas por toda la platea. Sin avisar y en apenas unos segundos se ilumina el urinario público y los actores comienzan a representar su papel. Entra una música. Quizás la podemos comparar con el hilo musical que acostumbran poner en la mayoría de los centros comerciales.
                 El actor que permanece frente al espejo corta su acción y se dirige al segundo urinario. En el primero, otro actor se abre la cremallera del pantalón y saca su miembro flácido sin ningún reparo ante la atenta mirada del auditorio. El segundo mira al primero y realiza la misma acción que este había realizado antes. De cada uno de los falos de los hombres un potente chorro de orina estalla contra la pared de mármol del urinario salpicándolo completamente todo. El pis alcanza generosamente a las mesas más cercanas al escenario. Pero esto no es molestia para el público que se relame de gusto con esta cálida lluvia. Tengo la impresión de que la decisión de sentarse en las primeras filas para nada es por pura casualidad. Con toda probabilidad hicieron antes la reserva para no desaprovechar una gota del preciado líquido.
                 Los hombres se miraron directamente a la cara y acto seguido sus ojos continuaron por todo el urinario hasta encontrarse con el manantial de orina que golpeaba la pared. En ningún momento el caudal disminuyó, todo lo contrario, se hizo más fecundo cuando el primer hombre saboreó una gota que por descuido fue a parar a uno de sus labios. El segundo hombre decidió reanudar el recorrido y sus pupilas se dilataron al encontrarse de frente con el falo del primer hombre. Un músculo extremadamente venoso que cabeceaba al paso de la orina por su extenso recorrido al exterior.
                 El actor del prominente falo para llamar la atención del público descubrió con su dedo índice y pulgar la cabeza de su miembro viril, dejando el glande desnudo ante la atenta mirada del actor que estaba a su lado y de parte del auditorio. ¡Estoy seguro que yo soy el único que permanece en esta sala sin conocimiento de causa! Entré en este recinto tras las huellas de una enigmática mujer y ahora me veo ante una situación que no sé muy bien cómo terminará; pero de una cosa estoy seguro, nunca he abandonado una situación por muy engorrosa que fuese hasta no ver el final que me pudiese deparar.

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                 Sin decir ni una palabra, el actor del glande al descubierto se gira directamente al público y lo inunda con su chorro de orina. El segundo actor al ver esta acción lo secunda y su surtidor colma las primeras filas con su líquido ambarino. El público de las primeras mesas se puso en pie y con sus bocas abiertas de par en par persiguieron los aspersores para degustar su contenido sin ningún tipo de rubor o escrúpulos. Entre ellos hay mujeres y hombres que disfrutan con placer de la orina de los dos actores que no dejan de regar todo lo que se ponga a su paso.
                 Desde mi posición alejada y nada privilegiada me pude dar cuenta que la platea con sus mesas por decirlo de alguna manera estaba dividida por zonas. Los espectadores estaban ubicados en el ángulo más propicio para contemplar la representación de su agrado. Por ejemplo los saboreadores de orina eran los primeros; después el grupo del quirófano; de un lado los de la carnicería; a continuación los de la oficina; en los costados los del sepulcro; y así, cada subgrupo del extenso local se complacía con las imágenes que les llegaba a borbotones. Al parecer cada sector observaba con ansia el espectáculo de su agrado. ¡Una turbulencia de locura se podía contemplar al mismo tiempo en el escenario; cada representación con su particularidad!
                   Por estas acciones continuadas comprendí en apenas unos segundos, que el público disfrutaba plenamente de estas imágenes con una entrega absoluta. Justo detrás de los que estaban siendo bañados con la orina permanecían los seguidores de la escena del quirófano, en la que un hombre permanecía inerte sobre una camilla y dos flamantes cirujanas se disponían a intervenir. Las mujeres de frente al público y delante la mesa niquelada. La mujer de cabello rubio le alcanza a la de cabello rojo un bisturí que se ilumina con la luz cenital que cae sobre el torso desnudo del supuesto convaleciente. El hombre si no finge, parece por su estado pasivo que está sedado. ¡Las demás acciones continúan desarrollándose sin incidencias!
                  La supuesta cirujana levanta el escalpelo y lo hunde en el abdomen de su paciente. Este hace un movimiento de dolor. La segunda mujer, que al parecer cumple la función de enfermera, se da cuenta y le planta una mascarilla en toda la cara al mismo tiempo que abre la válvula de la botella que contiene el gas tranquilizador; seguidamente le seca el sudor a la cirujana portadora de la afilada hoja y va en busca de gazas para limpiar la sangre que comienza a brotar del hombre.