domingo, 24 de febrero de 2013

EPISODIOS DEL 11 AL 20






            "LA VIDA SECRETA E ÍNTIMA DE AGAPITO MORALES"

                                                    EPISODIO
                                                       -- 11 –

                Mi madre era consciente que sus ahorros no cubrían la totalidad de los gastos. Para levantar el negocio que tenía en mente necesitaba mucho efectivo, pero demasiado, para ponerlo en marcha. No había contado con las licencias de rigor, la decoración del interior que amenazaba con ser amplia y variada, fondos para la contratación de las chicas, el personal de limpieza, publicidad, y todo el entramado que requiere “La Pequeña Bumel”. Con los días mi madre se dio cuenta que posiblemente la publicidad no sería necesaria para apoyar la apertura. Los mismos trabajadores que llegaron a la obra movilizaron al pueblo, la voz se fue desplazando como el viento, y en las comarcas más lejanas se hablaba del futuro centro de relajación de los sentidos y el cuerpo, no se de dónde sacaron este nombre, pero a mi madre le benefició y optó por no invertir ni un céntimo en promover su casa de citas.
                El nombre de Dulce Ángel de morales se esparció más de prisa que el fuego, y mi madre se sintió alagada con el cumplido. Decidió reafirmar su postura  y dejó que el pueblo y los visitantes ocasionales, la contemplaran boquiabiertos al verla pasar. ¡No eran solamente los hombres, las mujeres, o los niños los que quedaban desconcertados con su presencia, también los perros movían los rabos y giraban sus cabezas cuando Dulce Ángel de Morales se movía con desparpajo por las calles de Bumel! ¡Esto fue nada más que el comienzo!
                La idea de la señorita Ángel, como le llamaban los allegados en el pueblo, surgió una mañana que caminaba por Bumel con sus vaporosas ropas de verano que más que insinuar, trazaban un plano detallado de su geografía corporal con todas sus porciones y contornos. Los hombres que no habían sido contratados en la obra, los funcionarios de paso, comerciantes, intelectuales, políticos, y todo ser viviente que salivaba al verla caminar, revoloteaban alrededor de la fuente de la plaza esperando por un gesto o una sonrisa de la señorita Dulce Ángel de Morales; pero como sabían que no llegaría, la seguían a cara descubierta por todo Bumel. ¡Fue cuando a mi madre se le ocurrió comenzar con algunos de los servicios que brindaría al abrir el local! ¡Era la solución para recaudar el dinero necesario y culminar con su empresa faraónica!
                Lo que no tenía bien claro cómo se lo comunicaría a sus clientes, y dónde prestaría sus servicios. ¡Fue entonces que pensó en Adolfina y su hijo Fornicio! ¡Serían terapias cortar y masajes concretos, para poner en acción nuevamente sus dones! Llevaba algún tiempo sin ejercer las manos, el verbo, y la mente, y pensó que para engrasar cada parte de su existencia, utilizaría como conejillo de indias a Fornicio, el hombre que la admiró con su ojo verde por la rendija mientras refrescaba su cuerpo en agua. ¡Naturalmente, si él está de acuerdo con la proposición de la señorita Ángel!  




                                            EPISODIO
                                               -- 12 –

__ ¡Señora Adolfina, necesito de usted un favor! –Mi madre la miró y desnudó las palabras directamente.
__ ¡Ya le he dicho señorita Ángel que no me trate de usted!
__ Tiene toda la razón señora, perdone Adolfina. ¡Quería hablarle sobre negocio! Sacando las cuentas sobre la puesta en marcha de “La Pequeña Bumel”, no me llegan los cuartos. ¡Necesito efectivo para miles de cosas por comprar! ¡Deseo abrir lo antes posible, terminando los obreros, en dos días lo organizo todo! –La señorita Ángel soltó su discurso de un solo golpe.
__ ¡Mi hija, a caritativa alma has venido a pedirle capital! ¡Estoy con una mano detrás, y la otra bien delante para ver que se me pega! ¡No se si le conté que cuando mi marido murió, nos dejó millones, pero millones de deudas por todos los pueblos de la comarca, y más allá de las fronteras! Era un borracho perdido, que cuando se calentaba el pico se volvía loco por meter su piltrafa flácida en cualquier hueco perdido...........
__ ¡Adolfina!
__..........por muy apestoso que estuviera. ¡Nunca me quiso! ¡Estuvo a mi lado por la posada que nos dejaba buenos dividendos! ¡................! En alguna noche perdida por el alcohol, me arrastraba hasta ponerme en cuatro patas y me introducía su pellejo...............
__ ¡Señora Adolfina!
__...............asqueroso después de sacarlo de las entrepiernas de cualquiera de las putas con que se acostaba. ¡Nunca hicimos el amor, no se lo que es hacer el amor, supongo que habría que fabricar la expresión nuevamente para sentirlo; pero es igual! ¡Él nunca hizo nada conmigo, porque todo lo tomaba por la fuerza! ¡Me echaba sobre la cama, el sofá, el suelo, cualquier lugar le valía! –La señora Adolfina respiró profundamente perdida en sus recuerdos. A mi madre no le gustaba para nada el rumbo que estaba tomando la conversación, porque la señora Adolfina como siempre, estaba haciendo un monólogo de su vida, pero esta vez con temas muy delicados.
__ ¡Mi amiga Adolfina!
__ ¡Solamente quería quitarse el calentón del cuerpo! ¡No es que le gustara como mujer, no, creo que nunca le gusté, pero para las altas horas, y lo borracho que estaba, la puta más cercana le quedaba a horas de camino! ¡Entonces recurría a la puta doméstica, la que aborrecía pero siempre tenía a mano! ¡A la estúpida que lo aguantó miles de años con la boca cerrada para que mi pequeño no se quedara sin padre! ¡Fue mi error porque después pasaron cosas...................!
__ ¡Mi querida Adolfina! –Ángel le pasó la mano por la cabeza con cariño y muy despacio. La señora Adolfina se quedó con la mirada perdida en la pared. Su rostro desencajado quedó inmóvil, solamente las gotas de sudor se movían libremente desde la raíz del pelo pasando por la frente, hasta caer por su peso al cuello. Mi madre logró con su gesto que las palabras no continuaran y que Adolfina regresara a la realidad.
__ ¿Qué me decías hija mía?
__ ¡Nada Adolfina, mañana se lo contaré! ¿Quiere dar un paseo, la noche amenaza con ser única, y no podemos perdérnosla?
¡Ángel comprendió que no era el momento para pedir favores, más bien, de darle la mano a su amiga Adolfina para tomar, únicamente el aire!
  
                                             EPISODIO
                                                 -- 13 --
                Después del largo viaje que realizó mi madre de Turquía hasta Bumel, a la primera persona que encontró al llegar y le tendió la mano fue la señora Adolfina. Este gesto le valió a mi madre para considerarla una buena persona y llevarla siempre en el lado bueno de los recuerdos; junto a los sentimientos positivos. ¡La señora Adolfina no llevó la vida apacible que había soñado cuando se casó con su marido por amor! Esta acción de unirse a un hombre y entregarle todo lo que poseía, cuerpo y fortuna, la condujo a una existencia nefasta que le acompañó hasta que no pudo más, y tomó una decisión que la recordará hasta el fin de su vida. ¡La señora Adolfina no encontró una mejor salida para ser libre, pero consideró que era la única!
               Mi madre llevaba dentro una inmensa rabia producida por un hombre, y la decisión de viajar y montar un negocio relacionado con el placer de los sentidos y la carne, fue la venganza planeada después de mucho tiempo pensándolo. ¡Ella se sintió como un objeto con fecha de caducidad, y se prometió que ningún macho viril volvería a utilizarla de esta forma! La Historia de la señora Adolfina, cuando mi madre supo de ella, la hizo suya, y comenzó una relación estrecha entre las dos. ¡Con los días la buena de Adolfina terminó relatándole a mi madre las minucias de su vida íntima hasta el ínfimo detalle, que para otra persona hubiera pasado inadvertido, fue reclutado para ser utilizado en la cruzada premeditada por mi madre! ¡Ahora la señorita Ángel sabía letra por letra, el diario de la vida de Adolfina, y viceversa, porque las dos se confesaron  el pasado con un solo objetivo, la vendetta!
                Sin saberlo, posiblemente el destino propició esta unión, y Adolfina y la señorita Ángel se alimentaron la una de la otra y crearon un matriarcado imposible de transgredir. ¡No puedo afirmarlo, porque hasta ahora no tengo pruebas suficientes para demostrarlo, pero estoy casi seguro que el pueblo no está ajeno a esta situación embarazosa, y cuando hablo del pueblo, me refiero únicamente a la población femenina! ¡Algo me dice, que entre ellas, las mujeres, han creado una especie de casta oculta, y los hombres permanecen ajenos a esta situación!      

                                           EPISODIO
                                               -- 14 –
                Mi madre después de la conversación última con Adolfina dejó pasar dos días, y le planteó con toda sinceridad el problema de liquides por el que atravesaba para continuar con su empresa.
__ ¡El tiempo es oro y no se puede perder un segundo!-- Lo primero que le dijo mi madre al verla, y fue directo al grano.
__ ¡No me asustes hija mía!—Le respondió Adolfina.
__ ¡Señora Adolfina, usted ha sido sincera conmigo y yo no puedo ser menos! ¡Necesito dinero urgente para que la empresa no se detenga! ¡Sí, se que usted no tiene cuartos, y no es lo que le pido! ¡Simplemente escúcheme!
__ ¡Soy todo oídos mi querida Ángel! –Le respondió Adolfina con curiosidad.
__ ¡Eso está muy bien mi querida amiga, pero solamente oídos! –Mi madre continuó sin hacer pausas.-- ¡Como sabe tenemos muchas cosas en común y lograr que este negocio funcione sería un logro colectivo! ¡Simplemente le pido que me deje su casa hasta sacar lo necesario para poner en pie a La pequeña Bumel! ¡Trabajaré día y noche si fuera necesario para que las obras no se detengan! ¡No se cómo haremos para convivir todos juntos, usted me podrá dar algún consejo!
__ ¿Se refiere a los mismos servicios que brindaría en La pequeña Bumel cuando se ponga en marcha?—Preguntó Adolfina con indudable curiosidad.
__ ¡Los mismos, los mismos, posiblemente no, pero estoy dispuesta a improvisar con cada uno de los clientes! –Contestó mi madre.
__ ¡Por mi parte no hay inconveniente! ¡Cuando la percibí la primera vez sabía que mi vida no sería la misma, y estoy dispuesta a nuevas emociones señorita Ángel! ¡Me gustaría conocer a fondo el negocio que va ha realizar por si puedo echar una mano con los clientes, sabe que por la lengua no hay quién se me ponga delante........!
__ ¡Un momento Adolfina, no se lance que usted es un peligro con las palabras! ¡Si lo desea conocerá a fondo el negocio, pero ahora necesito con urgencia lo que le pido!
__ ¡Está muy bien, pero no sé si mi hijo.......!
__ ¡Su hijo es cosa mía, yo sabré cómo convencerlo! –Le contestó mi madre.
__ ¡Trátemelo bien señorita Ángel, es lo único que me queda en esta vida! ¡Cuando murió el desgraciado de su padre.........!
__ ¡Lo sé, lo sé, está en buenas manos! ¡Le doy mi palabra que seré como una madre para él! –dijo mi madre.
__ ¡No le pido tanto, usted sabe! ¡Mi hijo es más o menos de su edad y hasta este momento no.............!
__ ¡Sí, se lo que me quiere decir! ¿Qué me dice?
__ ¡Trato hecho, pero tengo una posibilidad aún mejor! ¡Una de las amigas del pueblo me debe un favor muy grande, y puede que esta sea la hora de cobrárselo!
__ ¡No señora Adolfina!
__ ¡Yo se lo que hago señorita Ángel! ¡Esta amiga tiene una casa muy amplia al otro lado del pueblo y está cerrada! ¡Sí! ¡Es el lugar ideal para que comience con sus masajes, charlas de ayuda, y................... qué más me dijo que ofrecerá en La pequeña Bumel! –Ingenuamente preguntó Adolfina.
__ ¡Todo lo que tenga que ver con el placer, las sensaciones, y la complacencia de lo sensitivo a través del sexo!
__ ¿Y nada más...............? –preguntó Adolfina.
__ ¡Naturalmente que la fornicación podrá ser experimentada si algún cliente demanda la prestación! ¿Me ha comprendido señora Adolfina?
__ ¡¡Perfectamente hija mía, y no seré yo obstáculo para sus planes!! –Afirmó la señora Adolfina con los ojos inyectados en sangre. -- ¿Cuándo comenzamos?
__ ¡Cuando hable con su amiga!
__ ¡Si me disculpa, me pongo en marcha! ¡En menos de una hora tendrá una respuesta! –Y se marchó Adolfina como una colegiala en dirección a la calle.
__ ¡Mientras tanto hablaré con Fornicio! –Le gritó mi madre, pero Adolfina ya estaba en la calle.
                De esta forma comenzaron los planes de mi madre, con alguna variación, pero el objetivo final era el mismo. Adolfina antes de la hora regresó con la respuesta. La dueña al conocer el motivo de esta necesidad irremediable, afirmó con la cabeza entregándole las llaves de la casona a la señora Adolfina sin pedir nada a cambio. Todas estas conversaciones me las contó mi madre, pero los ínfimos detalles llegaron a mis oídos por la boca de Nana, que no es otra que la señora Adolfina. ¡Desde el primer minuto de mi vida, mi querida Nana no ha dejado de estar a mi lado!

                                        EPISODIO
                                            -- 15 --

                Mi madre debía hablar con Fornicio antes que llegara la señora Adolfina con la respuesta que esperaba. ¡Si no lograba convencer a Fornicio posiblemente todo estaba perdido y su objetivo truncado; pero la señorita Dulce Ángel de Morales contaba con muchas artimañas para llevar agua al desierto si fuera necesario! La mañana había terminado, y en Bumel la costumbre radicaba en dormir una siesta de al menos una hora después de comer, para más tarde continuar con la labor hasta el anochecer.
                La señorita Ángel pensó, que lo mejor sería tomar un baño para enfrentar la tarde con mejor cara. En esta época del año en Bumel la temperatura puede rosar los cuarenta grados, no siempre es así, pero cuando se alcanza, la ropa se prende al cuerpo y los movimientos se hacen lentos y pastosos porque los poros de la piel dejan de transpirar, y los sentidos se desbocan en pensamientos ciertamente pecaminosos. ¡Ángel guardaba la esperanza que estaba vez, con mayor deseo, las paredes tuvieran ojos y que estos fueran verdes!
                Ella sabía que el hijo de la señora Adolfina se encontraba dentro descansando, y que los minutos valían por su peso. Pasó por su habitación y tomó lo necesario para entregarse al baño. ¡Una toalla de algodón de color azul templado, su ropa interior preferida, siempre de color lúcido, crema para la piel, una esponja de mar, y un peine hecho a mano! ¡Nada más necesitaba Ángel para entrar y salir del baño! Estaba dispuesta a prolongar su ablución a cualquiera de las habitaciones de la casa si fuera necesario, y si en una de ellas reposa Fornicio, le demostraría su poder empresarial. ¡Exhibiría ante el señorito de la casa sus condiciones naturales en las artes sensoriales!
                ¡No lo meditó más y continuó hacia su meta! Por este orden apareció el pasillo, el baño, y la habitación del hijo de la señora Adolfina. Ángel se detuvo justo pasando el retrete y colocó su oído en la puerta del dormitorio. El silencio era absoluto. Nada se escuchaba. Esperó unos segundos pero de su interior únicamente brotó el silencio. No le dio importancia y prosiguió con lo que se había propuesto. Llegó al aseo, la única habitación de la casa sin puertas. Por delicadeza hacía la Dulce Ángel, Adolfina y su hijo colocaron una cuerda con una tela, que hacía las funciones de cortina. Al ser de día, la luz penetraba con mayor intensidad por la ventana y por las amplias grietas de las paredes que comenzaban a ser familiares para la Dulce Ángel.
                Todos los accesorios los colocó en un orden establecido por ella desde siempre. La toalla la dobló en dos, y sobre ella extendió el escaso tejido de ropa interior que utilizaba como prenda para tapar su pubis, porque el trasero quedaba exento de reglas arcaicas. A la izquierda,  y por este orden, la esponja de mar, la crema lubricante, y el peine de hueso de lobo gris que le regaló el desaparecido oficial Turco. ¡Del peine hizo el huso que seguramente el oficial Turco nunca esperó! ¡Un instrumento de trabajo!
                Una de las mejores cosas de la maltrecha casa era el tonel de madera que hacía las funciones de tina de baño. Y si este no era su uso, Ángel se encargó que lo fuera las veces que tomaba un baño en él. El agua siempre estaba limpia, como si brotara de un cristalino manantial. ¡Alguien al conocer este hábito de Ángel, se encargó de mantenerlo impecable! Lo importante en este momento era el baño, y captar la atención del posible espectador de ojos verdes. ¡Dulce Ángel de Morales, comenzó a desnudar su cuerpo como si esta vez lo hiciera por primera vez!         

                                        EPISODIO
                                            -- 16 –
                Desde que Dulce Ángel de Morales entró al baño con todos sus complementos, transitó un buen periodo de tiempo. Su objetivo consistía en asegurarse que el observador estaba en su puesto para comenzar a desnudarse. No deseaba fracasar porque el futuro del negocio estaba en una cuerda floja. Ella sabía que los ojos verdes se dilataban algo más de lo normal cuando miraban por la hendidura. Y en honor a la verdad, Ángel sintió curiosidad la primera ocasión que presintió que la observaban, la segunda placer, y ahora, cuando supo quien era el portador de los inmensos ojos claros, deseó desnudar su cuerpo varias veces al día para que Fornicio la descubriera; porque ella, comenzaba a perder la cabeza con los calores fatigosos de la pequeña Bumel, cuando sentía su presencia en el baño. Estaba algo más que dispuesta a mostrar sus encantos y su arte al eterno mirador de hendiduras.
                ¡El espectador llegó silenciosamente y se posesionó en la misma ranura de siempre, la que permanece en el sitio perfecto para contemplar todos los ángulos del desvencijado cuarto de baño! Ángel sabía que era el momento justo para eliminar las ropas de su piel. Su arte no radicaba en un desnudo delicado o sensorial, no, ella desabotonaba las prendas y solas caían al suelo por la fuerza de la gravedad, sin poner sensualidad en el hecho de desnudarse. Simplemente liberaba su cuerpo de las ataduras para rendirle culto a solas o en compañía. El magnetismo de Ángel arrastraba consigo los preceptos morales, y la pujanza de las voluntades más arcaicas hasta doblegarlas a su antojo. Las prendas de vestir en muchas ocasiones conforman las personalidades de sus portadores, la elegancia y la belleza de los mismos; pero en mi madre, era todo lo contrario. ¡La contemplación del cuerpo desnudo de Ángel provocaba la detención del ciclo normal de vida en un cuerpo sano! ¡Creo la arritmia perpetua y con carácter irreversible en los corazones de todos los que la vislumbraban! Mi madre por conciencia, fue una reponedora de órganos olvidados y dormidos.
               ¡Su cuerpo quedó completamente al natural antes que parpadearan los ojos claros! Esto que les voy a relatar, no lo escuché por boca de mi madre. Ella me contó como siempre, hasta donde quiso que yo supiera sobre el pasado; lo demás, lo escuché por boca de Fornicio que pasado el tiempo, aún su voz continúa templando al rememorarlo. Ángel quedó con cada uno de sus encantos manifestándose junto al tonel de madera. Se giró y le dio la espalda a la pared observadora, para que Fornicio se sintiera cómodo desde su posición. Se apoyó en el borde del depósito y metió la cabeza junto con le torso en el agua. Su pecho se sumergió en la frescura del líquido límpido, mientras que sus pies quedaron en el aire a la altura de la mirada secuestrada entre los tablones de madera. ¡Fue cuando aprovecho el momento para dibujar con los dedos de sus pies un corazón!
                Cada una de las nalgas de Ángel se movía llevadas por el impulso de las inclinaciones independientes de sus piernas. ¡Fornicio a su pesar, contuvo la respiración, y las cavidades de sus ojos se pegaron de un golpe al carcomido madero! La señorita Ángel se introdujo algo más en el agua, y entre su trasero brotó una deliciosa fruta carnosa expuesta a los sentidos de Fornicio. En absoluto esplendor los labios vaginales le arrojaron un beso a la pared del eterno mirador. Los músculos de la vagina se dilataron en un estertor de goce, y se contrajeron, en forma de invitación subliminal. ¡Una incitación directa para que el mirar penetre en las profundidades cálidas de lo desconocido! ¡Ella lo abrió todo, si él no intuía este convite, pasaría con las demás armas a un ataque directo!   

                                         EPISODIO
                                           -- 17 –

¡El cuerpo desnudo de la señorita Ángel comenzó hacer estragos  del otro lado de la pared de madera! Una liberal y prodigiosa vagina se le interpuso en los ojos de Fornicio. El hombre de actitud tímida, posiblemente nunca antes había tenido tan de cerca el fruto carnoso que oculta una bella mujer entre las piernas. Los sudores y las tensiones se reflejaron en cada uno de los órganos del fornido Fornicio.
                ¡El agua se fue deslizando en diminutas gotas por cada rincón de la piel de Ángel! ¡Su propósito lo había alcanzado! ¡Los amplios ojos verdes estaban concentrados en la anatomía generosa de mi madre! El siguiente paso y el más importante, lograr mantener la atención en el lugar hasta finalizar el baño. Para Ángel nada era imposible, lo complicado residía en alcanzar un nivel mayor en cada demostración, sin que decayera el interés. ¡Agotador pero no imposible!
                Entre la pared y la cuba con agua no existía obstáculo alguno. Una línea recta que no dejaba a la imaginación actuar, porque todo, absolutamente todo se podía contemplar. Una voluptuosa mujer que en cada movimiento mostraba un ángulo mejor para ser observada. ¡Del otro lado la respiración comenzó a entrecortarse! Fornicio jadeaba en variados intervalos, y de su frente las gotas de sudores comenzaron a caer sobre sus ojos mirones.
                Desde la posición del observador, las carnes de Ángel se iluminaban con el reflejo del agua. Él pensaba que ella no era conciente que la estaban observando, y desde su perspectiva privilegiada, acomodó la cara, las manos, y su miembro, que amenazaba con prolongar la expansión dentro de sus calzoncillos hasta  chocar contra la pared. ¡Fornicio se confió, y Dulce Ángel de Morales exhibió todas sus armas!
                Sobre su espalda el cabello mojado chorreaba, y el agua continuaba su rumbo por las nalgas firmes hasta alcanzar la hendidura de las mismas y perderse en la oscuridad de su ano. Ella continuaba balanceándose en el borde del tonel, y las piernas al aíre insinuaban, mostraban, y ocultaban un mundo profundo por escrutar. Su culo contrastaba con la carnosidad rosada de sus labios vaginales, que se mostraban soberbios cuando las piernas regresaban a su posición para complacer la mirada. Se inclinó aún más sobre la  inmensa cuba. Dejó las piernas en el suelo en un ángulo de cuarenta grados, y tomó la esponja a la vez que contraía y relajaba el esfínter.

                                     EPISODIO
                                         --18—
                El orificio de la pared no fue suficiente para que Fornicio disfrutara del espectáculo. Sus ansias se hicieron enormes, las pupilas se dilataron, y su pene brotó por uno de los botones del pantalón en busca de algo más que la luz. Experimentó un fuego interno que se desplazaba por su cuerpo hasta abrazarle la piel y los órganos; fue entonces cuando sintió un deseo imperioso por masturbarse. El hijo de la señora Adolfina nunca fue ducho en amores, y de sus relaciones íntimas no se puede hablar con seguridad. Las habladurías sobrepasaban la comarca, y se afirmaba que aún seguía siendo señorito.
                Ángel utilizó la esponja para empapar de jabón su contoneante vagina. Esta vez decidió girar el cuerpo y ponerse de frente al orificio de la pared. ¡Ahora las dos rendijas se verían las caras! Toda ella estaba húmeda. La esponja llegó en el momento justo en que Fornicio estrangulaba con su mano la cabeza de su miembro. Esto siempre lo hacía para detener la eyaculación. Afirmaba que una vez que el semen corre por su mano, poco queda para el placer. El espacio de estar a punto de experimentar el fluir de la leche al exterior indudablemente era irrepetible; por todo esto, aguantaba como un héroe para no desperdiciar la vanidosa infusión. 
                Hacía un buen rato que el hijo de Adolfina se  masajeaba con insistencia su verga. De vez en cuando, y de forma involuntaria, su mano chocaba con fuerza contra la pared de madera. Del otro lado mi madre conciente de su dominio, expandía sus encantos desnudos por toda la habitación. Ella quería sentir con mayor intensidad la respiración de Fornicio. Se detenía en cada movimiento y lo dilataba al extremo para esperar una respuesta del señorito Fornicio.
                Decidió que era el instante justo para bañar su vulva. Con precisión pasó la esponja desde el monte de Venus hasta el laberinto del minotauro. ¡Todo muy lentamente para que los pliegues hicieran su recorrido de un lado a otro sin influir en su forma! ¡Cambió de perfil, se distorsionó y se esparció de una manera descomunal por sus entrepiernas! ¡La rica y poderosa abertura del “dulce ángel” hizo entrar en taquicardia a la inmutable pared! Ella esperaba que de un momento a otro el contenido chorro de semen humedeciera su piel.

                                         EPISODIO
                                             --19--
                La esponja entraba y salía por las piernas de Dulce Ángel sin encontrar un motivo para detenerse. Su clítoris sobresalía de forma descomunal entre sus voluminosos labios. ¡La afortunada esponja con su constante insistencia ruborizó cada detalle de la formidable fisonomía del apetecible coño de la señorita Ángel! A estas alturas a la agotada esponja de mar no se le podía pedir más. En muy corto espacio de tiempo recorrió los relieves del llamativo monte de Venus de mi madre sin dejar un solo rincón sin explorar.
                La pared desde hacía algunos minutos había dejado la prudencia para sumarse al ritmo contagioso de la mano de Fornicio. ¡El pobre hombre marcaba cada vez con más intensidad los nudillos de su mano en la vieja madera! Se masturbaba sin conciencia y sin medida. Sin llegar a esperar como en otras ocasiones a que la imagen de Ángel cambiara de posición ante su agujero. Perdió todo el sentido de la cordura y del compás; porque la métrica dejó de ser agradable para transformarse en un caótico concierto de ejecutores disléxicos. ¡Su mano golpeaba sin orden sobre la pared que amenazaba con venirse abajo!
                Mi madre pensó que era la hora de cambiar de estrategia o Fornicio podía perder los sentidos. Dejó la esponja de mar sobre la silla y se introdujo en la cuba para aclarar su cuerpo. Metió completamente la cabeza en el agua para que el jabón desapareciera por completo de su piel. Todo lo hizo en pocos segundos para no perder tiempo. Atrapó la toalla pero inmediatamente la soltó para ir en busca de la crema lubricante. --¡Será lo mejor!—Pensó mi madre porque sabía que poco tiempo le quedaba. Fornicio había dejado de bufar y podía ser un mal síntoma. ¡Si eyaculaba todo estaría perdido!
                En la pared se desencadeno la calma. Dulce Ángel acabó por salir de la cuba, y sin terminar de asentar el segundo pies en el suelo, comenzó a chorrear de crema su cuerpo. Con destreza y gracia fue esparciendo desde este momento el ungüento muy lentamente por sus brazos, por los codos, por los hombros hasta llegar al cuello y continuar en sus pechos que aún vertían agua. El agua transparente y clara que no deseaba marcharse de sus pezones sin dejar una gota de recuerdo. En este instante se escuchó a una garganta tragar en seco, y acto seguido el monótono golpeteo sobre la madera. ¡Fornicio había regresado a su labor manual!   

                                     EPISODIO
                                        -- 20 –
                El tiempo que había ganado Dulce Ángel al dejar la esponja sobre la silla y tomar la crema corporal, estaba a punto de perderlo. Fornicio con su destreza habitual puso mano a su falo y comenzó a friccionárselo con la certeza de que algo sacaría en claro de su reiterada acción. Ella dispersó por todo el baño un repertorio de objetos para apoyar con hechos concretos su petición mercantil. La duda en Ángel estaba descartada porque poseía en las venas el arte de la seducción. Mi madre después de su mayor fracaso amatorio acarreó con las riendas de sus sentimientos. Se dijo así misma que desde ahora y por siempre, las bridas las llevaría para que el amante nunca se desbocara. ¡Sabía que debía utilizar la crema a la par que sus argumentos!
                Con una mirada de reojo confirmó que Fornicio se estaba masturbando sin despegar el ojo del agujero. Por una parte esto era una buena señal, porque el hombre intentaba consolarse con cierto control sobre sus impulsos. Si Fornicio después de disfrutar del cuerpo desnudo de mi madre en todas sus posiciones, continúa su labor con los ojos cerrados, el semen llegaría más de prisa que las aguas de mayo a la maltrecha pared. ¡Las masturbaciones sin mirar se deslizan como las ideas incómodas por la cabeza, buscando la salida más cercana al exterior!
                No lo pensó más, y sin dudarlo, fue en dirección a la pared del consagrado orificio y acercó su boca al mismo. El jadeo y el sonido seco sobre la madera desaparecieron. Tenía clara sus intenciones, pero antes debía hacerle la pregunta al hijo de la señora Adolfina, porque el tiempo es oro.
__ ¡Fornicio! –Su voz pasó por el orificio como el viento por una caña perforada-- ¡For-ni-cio! –Volvió a insistir—¡¡F-o-r-n-i-c-i-o-s-é-q-u-e-e-s-t-á-s-d-e-l-o-t-r-o-l-a-d-o!! –Sus palabras al parecer no llevaban sonido-- ¡Muy bien, entonces escúchame! –Le dijo mi madre sin rodeos-- ¡El negocio está muy atrasado y necesito dinero para pagarle a los oficiales, y para terminar de comprar lo necesario, que no es poco! ¡Tu madre me dijo que consultara contigo si..........!
__ ¿Cuánto necesitas?
                A mi madre le pareció que era la primera vez que escuchaba la voz de Fornicio. Quedó perpleja, y su cuerpo perdió el sentido y el movimiento. Desde los tiempos del oficial Turco, el temblor no había aparecido por su vida. Estas dos palabras la dejaron sin piel, ahora se sentía completamente desnuda ante una voz que la hizo vibrar. Ante una frecuencia armónica que turbó sus puntos más sensibles dejando sus órganos en estado catatónico. Ahora ella deseaba correr por la pared y fundirse al aliento de las mágicas palabras que llegaron a sus oídos desde la habitación del hijo de la señora Adolfina.

"LA VIDA SECRETA E ÍNTIMA DE AGAPITO MORALES"


   
                                         


                                                      EPISODIO
                                                         -- 34 --
                   Rebeca descansó todo el día y la señorita Ángel decidió no hacerla pasar por la agotadora prueba hasta que no estuviese recuperada del todo. Esta mujer le demostró a mi madre que es capaz de sobreponerse a las dificultades para alcanzar un proyecto determinado, y esto es válido y suficiente para los objetivos de mi madre. No se lo expresó, pero con toda seguridad la señorita Rebeca formaría parte del selecto elenco de La Pequeña Bumel.
                 Para no perder el día, y no hacer esperar demasiado a las demás aspirantes que se amontonaban en la entrada de la residencia que la amiga de la señora Adolfina había cedido con mucho gusto, la señorita Ángel tomo la certera decisión de comenzar por una de las pruebas colectivas. Aprovechando que el señor Fornicio se presentó en la residencia para trasladar algunas cosas que le había solicitado mi madre desde bien temprano en la mañana, lo retuvo para preguntarle si estaba dispuesto en colaborar con ella.
__ ¿A qué se refiere en concreto? –Preguntó Fornicio con cierta duda.
__ ¡Por ejemplo, para comenzar y no perder tiempo necesito que le tomes el nombre y los demás datos a cada una de las mujeres que esperan fuera! ¡Las llamarás por orden y una por una, y en este cuaderno dejarás las reseñas de cada una de ella, lo harás tú solo en una de las habitaciones de la casa, por ejemplo en uno de los dormitorios! ¿Te parece bien?
                 Le preguntó mi madre sabiendo que Fornicio por el simple hecho de mantenerse el mayor tiempo posible lo más cercano a ella, aceptaría la proposición.
__ ¿No sé si valgo para esto? ¿En el dormitorio? –Fornicio temblaba nada más pensar en lo que le había propuesto mi madre.
__ ¡Sí en el dormitorio! –Le contestó mi madre-- ¡Naturalmente que vales para esto y para muchas cosas más! –Las palabras de mi madre lo ruborizaron.
__ ¿Es lo único que tengo que hacer? –Preguntó una vez más Fornicio.
__ ¡Por ahora sí y es suficiente! ¡Recuerda una por una y la entrevista la harás en el dormitorio!
                 Fornicio aceptó pero algunas dudas no fueron despejadas por mi madre, pero acepto que era lo que andaba buscando la suspicaz señorita Dulce Ángel de Morales. Dejó a Fornicio solo frente a la multitud de mujeres que no esperaban esta sorpresa. Fornicio se presentó ante la puerta exterior con un lápiz en la mano derecha, y en la izquierda el cuaderno que le entregó mi madre.
_ ¿Quién es al, digo la pri….mera en la, la que sigue en….la co…la? ¡Qué pase! –La última frase fue la única que le salió fluida.
                 La señorita Ángel hizo pasar de una vez a diez mujeres y las colocó en el centro de la habitación.
__ ¡Comenzarán haciendo un círculo, se moverán en la dirección que estimen oportuna, pero siempre en el propio círculo, sin salir de él! ¡Podrán improvisar lo que se les ocurra el tiempo que necesiten, pero al final deben quedar completamente desnudas alrededor del círculo! ¡Por último, no deben hablar ni ponerse de acuerdo en nada, aunque se podrán relacionar entre sí sin ninguna limitación! ¡Recuerden, en el círculo, actuando, sin hablar, y desnudas! ¿Entienden?
                 No hubo preguntas. Naturalmente que no entendieron nada, pero después de presentarse para un trabajo nada particular, y conocer a una mujer nada particular que se hace llamar señorita Dulce Ángel de Morales, cualquier cosa podían esperar de la pasmosa mañana las aspirantes a La Pequeña Bumel.     

Continuará........................
DISEÑO GRÁFICO: MANDY BLUEE.
                 

                       

lunes, 18 de febrero de 2013

¿CÓMO PODEMOS TENER CONFIANZA EN NOSOTROS MISMOS?








LA EVOLUCIÓN ILUSTRADA (I).

                                                    -- CINCO --
                 Lo importante es tener claro cada etapa y saberla diferenciar. En un principio nos basamos en la pura imitación. Es el período en que tomamos de aquí y de allí sin hacer menosprecio de nada, aun sabiendo  que puede estar mal, o que el resultado nos conduce a un final desastroso. Esto debe ocurrir normalmente en la infancia donde vamos captando todo lo que nos rodea para fortalecer el espíritu y la consciencia. ¡Está bien! ¡Hay que probar siempre para hacer una selección de las cosas que serán válidas en nuestra vida! Pero esto será como dije anteriormente, una etapa, y como etapa debemos concluirla y dar paso a la siguiente para entrar en el círculo reducido de la evolución ilustrada.
                 Hay dos maneras fundamentales de alcanzar una evolución ilustrada. La primera pero no por ello la más legítima es apoyarnos en algún estudio que nos pueda allanar el camino. La pregunta nos la debemos hacer, es fundamental, qué estudiar para pasar a la siguiente etapa. No importa lo que se estudie, la simple razón de tomar esta decisión significa que no lo hicimos del todo mal en la infancia, imitamos hasta encontrar lo que buscamos, y de esta manera estamos en disposición de obtener un logro. El segundo modo o manera sería profesionalizarnos directamente a través del trabajo, aunque no sea por la vía de la enseñanza superior. Aquí llegamos a ser especialista de nuestra materia porque lo logramos con el aprendizaje directo. Es otra vía y está muy bien.
                 De cualquiera de las dos maneras no significa que hemos logrado la ilustración. Esto es nada más la base para saber o ser consecuente de que no debemos someternos al tiempo y a los presentes hechos. Desde este instante, al terminar una carrero o al elegir una profesión nos abrimos hacia nuevas posibilidades en nuestro entorno. Es la etapa de la inconformidad para no caer en la rutina de que mi vida ha concluido con la etapa del conocimiento y ahora sólo me queda poner en práctica lo aprendido, no es así, desde este instante comienza lo mejor; si estamos dispuestos entraremos en la evolución que nos puede llevar a la ilustración.
                 En estos tiempos el ser ilustrado es un factor a tener en cuenta cuando la sociedad nos conduce a la inercia, a la aceptación de cualquier contrato para que estemos lo más estáticos posible, porque una persona que solamente se dedica a un pensamiento fijo, es un ser que no da problemas y es el que necesita el sistema para continuar con su maquinaria demoledora. Ser ilustrado nos coloca en una nueva etapa en la que no todos entramos porque se nos ha educado que después de un “cierto” aprendizaje no debemos continuar intentándolo, porque más allá del conocimiento no hay nada, solamente simples especulaciones de cabezas pensantes que rompen con el sentir de la colectividad, y más que actores somos colocados en la platea para ser simples espectadores de nuestra realidad. El inconformismo está mal visto para algunos ojos que nos pretenden guiar.                    
     
Continuará……………

jueves, 7 de febrero de 2013

"CELIBATO"


                                              

                                                             -- 7 -- 
                 Es el instante de entrar en una nueva etapa. Saldré a la calle con la intención de provocar a mi pulcro celibato. Con toda finalidad me incorporaré al fluir cotidiano en cualquiera de sus vertientes. Para este tipo de comprobación debo alcanzar un grado eminente de provocación. Y esto me lo proporciona indudablemente un contacto directo con el entorno que me rodea. No quiero decir que desde el primer momento en que comencé con mi celibato he vivido apartado del mundo, no, es que la relación que he podido mantener hasta ahora no ha sido más que la justa y necesaria en estos menesteres; me incorporo a la calle para obtener lo que necesito y nada más. Por estas razones personales debo ir en busca de la provocación y mantenerme como es lógico célibe para merecer esta distinción que me he planteado por propia voluntad.
                 Las tentaciones andan sueltas en cada minuto por la ciudad o el campo. En mi caso me entregaré al fluir de la urbe que con solo meditar me induce a un goce peligrosamente grato. Dentro de una ciudad, independientemente de si es capital o no, y en referencia a su escasa o proporcionada población, reside la variedad necesaria de elementos que ando buscando para mi experimento. Deben recordar que seré un célibe activo en el sentido de no permanecer enclaustrado y alejado de la más mínima tentación. Seré yo el que incite, estimule, y hurgue en cada una de mis emociones y de las ajenas, para desafiar buenamente a la lujuria que llevo en mi interior; pero únicamente sin traspasar la frontera de la castidad.
                 Hoy será el día. Comenzaré por poner mi pie izquierdo en la calle, simplemente eso, sin llegar a plantearme grandes metas. Me dejaré llevar por cualquier casualidad o peripecia que me induzca al centro de los empeños que ando buscando. Un simple paseo me conducirá al fondo de mis finalidades. ¡Nada más!
                 Son las 8:00 a.m y he dado mi primer paso. Estoy en la puerta de mi casa que da a la calle. Salgo. La mañana está fresca. Solamente una ajustada camiseta resguarda mi torso. Siento el viento sobre mis músculos. Una corriente persistente golpea mi piel y deja cada uno de mis bellos corporales en una dilatada erección. La brisa penetra por mis poros. ¡Ha sido inevitable este cortejo! La frescura junto con el rocío invade mis evidentes orificios sin dar a penas explicación. No le doy la mayor importancia y comienzo a caminar. Desde la acera la gran avenida me provoca los sentidos con su extenuante cúmulo de información visual y no puedo dejar de ser indiferente; aun así no me detengo y continuó calle abajo dejando que la pura realidad intervenga razonablemente en mis afectos. A partir de comenzar con mi experimento me quedé desprovisto de impresiones fuertes que fuesen capaces de activar los poderosos latidos de mi corazón. Los excesos fueron totalmente eliminados de mi vida diaria.
                 ¡Es suficiente! ¡No deseo por el momento ir más allá! La ciudad despierta y como uno más me incorporo a ella sin la mayor trascendencia. Los autobuses con su estentóreo rugir dejan sus huellas sobre el asfalto y siento la brama entre mis huesos.       

Continuará............................
fOTOS:ara.

martes, 29 de enero de 2013

"LOS ENCANTOS OCULTOS"




                                                          -- SEIS --
                 Valentín había metido la mayor “pata” de su vida. Su declaración de amor estaba en manos de otra persona, y con toda probabilidad la primera persona que tomó el documento seguramente fue María, la secretaria de su jefe, que es la única después de Evelyn, que entraría en el cuartillo de la fotocopiadora. Sus íntimas palabras en estos instantes serán la mofa de la oficina. De esta secretaria no se puede decir que la discreción sea su mejor cualidad, ni mucho menos. La señorita María cada día ventea cualquier comentario interno o externo y lo transforma milagrosamente en rumor hasta convertirlo en una sentencia absoluta. Naturalmente en estos corrosivos comentarios no entra ni uno solo referido a su persona, porque ella se toma las molestias de que no sea así.
                 Nuestro amigo temblaba nada más pensar que sería el hazmerreír de la empresa por toda la extensa jornada y mucho más. María extendería el chisme con su prolongada imaginación el tiempo justo y necesario. Sabía que muy pronto, nada más comenzar la jornada laboral tendría un desfile de compañeros por toda la oficina para contemplar su tonta cara de enamoramiento que espera con ansias un “sí, te quiero Valentín”. Él sabía que directamente no le expondrían sus comentarios, pero los corrillos se reproducirían por cada uno de los pisos de la empresa hasta convertirse en la noticia de la semana, que digo de la semana, de lo que resta de año y parte del próximo, porque la historia de amor no ha hecho más que comenzar. Con toda seguridad estos comentarios llegarían al departamento de relaciones públicas y márquetin. ¡Sin duda caería directamente al pozo de las lamentaciones!
                 Cuando su jefe se enterase pondría el grito en el cielo. Porque con toda seguridad María para continuar con su plan le entregaría a mi jefe la declaración de amor después de haberla leído parar fomentar el rumor, y porque los documentos que se tenían que fotocopiar terminaban su recorrido en la oficina de mi jefe. Por simple lógica la declaración de amor la puso en la papelera de la fotocopiadora el interesado, que no era otro que Valentín porque pertenecía a la oficina de nuestro amigo, y la destinataria no sería otra que Evelyn, la atractiva joven que está bajo las órdenes de nuestro amigo el suspirador. María sabía que no existiría confusión posible respecto a la persona que debía recibir la declaración de amor; las babas de Valentín se habían dispersado por toda la empresa al contemplar a la hermosa Evelyn. ¡Valentín se moría por los huesos de la novata!
                 Nuestro amigo estaba más blanco que los dichosos folios que descansan en la maldita fotocopiadora. Cómo le puede decir a su jefe mirándole a los ojos que lo siente, que está arrepentido de lo que ha hecho, que es un hombre intachable y que no volverá a suceder. Siempre su jefe había confiado en él porque nuestro amigo se dedicaba íntegramente a trabajar, que era lo que se valoraba en la empresa. Por estas razones y su intachable curriculum Valentín fue asignado para instruir a Evelyn. Su jefe que es  hombre honorable e íntegro sin duda tomará medidas. ¡Estaba seguro que esto le traería graves problemas!
                 La mañana transcurrió con despótica normalidad. ¿Qué estaba pasando en la empresa? María no se presentó en su oficina para dejar constancia de que conocía su declaración de amor hacia la novata. Tampoco ninguno de sus compañeros desfiló en la mañana por su oficina. ¡Nada! ¡El silencio daba miedo! Por un momento nuestro amigo pensó que alguna persona de otro departamento, inclusive superior, tomó la documentación por error; pero no, es improbable porque en la empresa el trabajo está bien distribuido y cada sección hace nada más que su labor. Decidió que había ocupado mucho tiempo en pensar en conjeturas y era hora de ponerse a trabajar y olvidar el incidente que por suerte pasó desapercibido.
                 Unos minutos antes de la hora del almuerzo su teléfono sonó. ¡El jefe! Le dijo a nuestro amigo que se presentase inmediatamente en su oficina que debía hablar con él. ¡La tormenta se había desatado y nunca más saldría del pozo donde él mismo se metió!
  
Continuará…………….
Fotos: ARA.  
  

martes, 22 de enero de 2013

"LA MEJOR HORA PARA PROPORCIONARNOS UNA AUTO-SATISFACCIÓN"




(CAPÍTULO XXIII)
                           
                                 “LOS OBJETOS VOLUBLES”

                 En “El infierno” se desataron los paladares y los comensales se entregaron a la degustación y al entorno sin trabas ni límites. Desde la mañana en que Juan abrió su local algo había cambiado en el ambiente. Su receta fue el elemento detonador que desató los impulsos ocultos, pero desde que sus clientes irrumpieron por la puerta del infierno ya eran otros. En días normales se comportaban de una manera bien diferente cada uno de ellos. Hasta el mismo Juan notó un cambio en su persona en la madrugada en que elaboraba la bienaventurada receta que trajo el silencio y muchas cosas significativas a la comarca. Él achacó esta transformación en la convivencia a los variados y múltiples ingredientes que utilizó por primera vez en su receta.
                 Este suceso como les contaba ocurrió hace muchos años en un pueblo de la América Central cuyos habitantes no quieren hablar del hecho en concreto. Han pasado más de veinte años y algunos de los que se vieron involucrados en este suceso están muertos, pero los que se mantienen con vida se niegan hablar del pasado porque en lo fundamental lo que aconteció cambió la existencia del tranquilo pueblo. Lo que aconteció se mantuvo en secreto absoluto por parte de sus integrantes, pero como este día señalado la inmensa mayoría de la población se concentró en “El infierno”, el secreto estaba en boca de todos. En algún sentido lo que se evitó fue el comentario posterior en público, y el señalar a un culpable, porque en realidad no lo había.
                 Cada uno de los habituales que frecuentaba día a día el infierno llegó al mismo voluntariamente como siempre lo hacía, y los nuevos, los que se presentaron por sorpresa y provocaron las largas colas en el exterior del negocio de Juan, un tanto de lo mismo; no fueron guiados por nada ni por nadie al infierno.
                 No hubo una publicidad engañosa para atraer clientela, no eran fechas señaladas de fiestas y acontecimientos en el pueblo en que sus habitantes toman las calles para celebrar y consumir, tampoco sucedió un hecho en particular para que la gran mayoría estuviese dentro del infierno. Digo la gran mayoría para no caer en absolutismo baratos que no conducen a nada. Por la propia situación tan especial, por llamarla de alguna manera, que se produjo dentro del local de Juan, nunca se supo quien acudió y quien no porque las bocas se mantuvieron cerradas. Yo lo sé, porque desciendo directamente de uno de los que degustó esa mañana el extraordinario plato del querido Juan.
                      
                   
Continuará..........................
Fotos: ARA y Mandy.                      

miércoles, 16 de enero de 2013

"LA EXCITACIÓN"





PARTE 30.
                 La sopa se deslizaba por mi garganta no con la misma habilidad de los dedos interminables y desconocidos de los pies que invadieron mis profundas partes. Muchos, demasiados dedos entraron por la boca de mi short y por más que me empeñaba no  lograba un conteo certero. De un lado una variedad de dedos moldeaba mis testículos comprimidos contra la silla, y del otro lado, diferente tropa intentaba dominar mi falo que cabeceaba contra la tela del pantalón intentando de encontrar una salida.
                 Me llevé una cucharada a la boca al mismo tiempo que sentí la multitud de dedos que liberaban mi prepucio de su capa protectora. Toda la piel sobrante la escurrieron hasta el final. La que pudieron y mucho más. Experimenté una agradable sensación muy parecida al despertar, cuando nos despejamos la cara dándonos masajes en círculo con las manos. Fui en busca de la mirada de Flavia y comprendí que ella junto a Tatiana participaban activamente de esta extraordinaria confabulación, y me sentí realizado.
                 No sé la fórmula que llevaron a cabo para deslizar sus dedos por debajo de la mesa sin que los abuelos advirtiesen absolutamente nada. Un arte ancestral posiblemente pusieron en práctica las dos para que el silencio fuese total. Yo era el que debía estar en alerta. Por cada una de mis cienes dos goterones de sudores corrían en dirección a la mesa, y la sopa me parecía demasiado inoportuna en estos precisos instantes. Mantener el líquido dentro de la cuchara, sin que se derrame ni una gota hasta alcanzar la boca a la vez que te acarician tus partes candentes, es una habilidad que requiere mucho arte del cual yo no dispongo.
__ ¡Estas sudando! ¿Te sientes bien mi amor?
                 Las palabras de la abuela resonaron en el comedor en el preciso instante en que los dedos de Flavia y mi prima, se unieron para producir con su fricción el milagro del fuego. 

Continuará.............................
fOTO GRAFÍA: ara.

                

miércoles, 9 de enero de 2013

"VICENTE Y LA ADOLESCENCIA"






VEINTIDÓS.
                 Los amantes se entregaron a la complacencia que le producía un simple e inofensivo dedo acusador. Los ojos cerrados, los cuerpos laboriosos, y el estrecho túnel agradecido ante tan curioso visitante, levantaron la temperatura en la habitación. Esta unión no les bastó y decidieron fusionar sus labios profundamente en un interminable beso con variados elementos. Abrieron sus bocas para que las lenguas al igual que sus dedos, intercambiasen posiciones y reconociesen la morada del antónimo. La lengua de Vicente irrumpió de lleno en la de Dolores buscando con la punta nuevas sensaciones que lo hiciesen vibrar; la de Dolores no fue por el centro y decidió hacer un recorrido por los flancos hasta llegar a la campanilla de nuestro amigo; sin ninguna prisa, pero con resolución.
                 Nuestro amigo en algunos instantes intentó girar la cadera para que el dedo de Dolores saliese de su interior, pero lo hizo nada más cuando su conciencia se sintió juiciosa, porque unos segundos más tarde le llegaba la amnesia y permitía todo a su amada; entonces acomodaba la espalda a la cama para no dejar ningún espacio libre entre ambos cuerpos. --¡Si no lo cuento no saldrá de estas cuatro paredes!-- Pensaba Vicente, pero pasados unos días no le importó describir su intimidad porque Dolores lo llevó de la mano (o del dedo) a conocer el paraíso. Cada detalle nos lo contó con sólidos argumentos y expresivas imágenes gestuales. El milagroso dedo de Dolores fue simplemente el comienzo porque le intervino cada centímetro de piel, y le exploró cada rincón de su ser por muy inhóspito que este fuese. Nuestro conquistado amigo Vicente no se mantuvo ajeno y apartado ante la avalancha de caricias y fullerías que le propinó  la experimentada Dolores, no; viajó y recorrió con todos sus complementos por la ondulada anatomía de la mujer que lo transportó por esferas insospechadas. Dolores le dijo mirándole a la cara.  – ¡Hacer el amor no significa introducir, percutir, y verter; la palabra hacer, conlleva muchas acepciones, y amor, implica demasiadas emociones; pero las dos unidas, juntas, “hacer el amor”, está fuera del alcance de simples mortales!—Estas conjeturas de su amada al mismo tiempo que le explora el ano con su dedo y la lengua profundiza en cada pieza dental, deja al nobel de Vicente con las defensas sin amparo.
                 El poco tiempo  y las escasas palabras que ha compartido con Dolores le han sido suficientes para improvisar la inmediata situación que se le viene en cada momento. Vicente estaba decidido a continuar con su dedo en el ano de Dolores al mismo tiempo que su lengua en el interior de la boca. Dos acciones que hasta ahora no había logrado alcanzar, y mucho menos al mismo tiempo. ¡Lengua y dedo!  
     
    Continuará....................................................  
foto Grafía: ara.



sábado, 5 de enero de 2013

"CELIBATO"


                                               

                                                            -- 6 --
                 Después de muchas semanas he sentido por vez primera que si rompo el celibato estoy atentando contra mi persona. ¡He llegado hasta aquí a base de constancia y creo que no es el momento de abandonar! Lo que mi cuerpo siente en este momento es una satisfacción plena porque estoy haciendo algo que hasta ahora no me había propuesto. Les quiero decir que cada día de celibato es netamente un logro. Me siento en alguna medida un héroe que minuto a minuto vence una batalla. Es como si mi cuerpo demandase trasladarlo hasta límites extremos. ¡Un corredor de fondo sería el ejemplo ciertamente cercano! La distancia es interminable, pero a medida que avanzo cada órgano se dilata, se engrasa, y se expone placenteramente al lejano término.
                 La etapa de sentir en cada espacio del día a las innumerables tentaciones revoloteando a mí alrededor ha pasado, ahora estoy en un nivel superior en el cual necesito más. ¡Continuar para demostrarme a mí mismo de que puedo y de que soy dueño absoluto de la situación, y de que nada ni nadie podrán desviarme de mi objetivo! Estoy en disposición de flagelar por tiempo indefinido el cuerpo; naturalmente mientras esta elección no sea un lamento para el espíritu. Probaré intencionadamente excitarme pasivamente sin llegar al desenlace. ¡Una especie de sexo tántrico solamente en el concepto, donde el final no sea una pérdida de energía por el conducto eyaculador y sí una purificación de las inquietudes!
                 En esta etapa voy a experimentar nuevas sensaciones que hasta ahora no estaban en mi pensamiento. Haré un cambio íntegro respecto a mi cuerpo. Creo que con esta investigación seré más consecuente con la materia que me soporta desde hace más de varias décadas. Intentaré disfrutar de un espacio de tiempo, de una imagen, de un roce, de una palabra, una caricia intencionada o efímera que llegue a través de mis impulsos o un tercero; pero siempre manteniéndome célibe en todo momento. En este nivel seré yo el que parta en busca de sensaciones comprometedoras y de disfrutes intermitentes. ¡Nunca practicaré sexo de la manera tradicional porque sería desvirtuarlo todo y no sería el objetivo trazado! ¡Tampoco lo haré de ninguna otra manera aleatoria! ¡Y mucho menos con mi persona! ¡No!
                 Lo que intenso es conducir la situación personalmente hasta alcanzar fronteras insospechadas dentro de mí comportamiento. He decidido que seré célibe por el tiempo que me proponga, pero no seré un célibe pasivo. Formaré parte de este hábitat con todas las tentaciones y consecuencias para lograr al menos mis objetivos. Si me llega una tentación de forma explícita la conduciré hasta mi terreno y haré de ella un elemento reparador de mis intenciones pulcras. No desecharé nada, absolutamente nada que me pudiese valer para continuar con mi propósito. Todo esto naturalmente siendo fiel desde mi interior para que los pensamientos voluptuosos se queden en simples ejercicios matemáticos.
                 Comenzaré por salir a la calle. Cada acción de la naturaleza sobre mi cuerpo será un motivo para tener en cuenta. Nada dejaré a la improvisación. El viento, la luz, el rugir de la ciudad, los olores que se escapan de rincones insospechados, los transeúntes, el mobiliario urbano, los elementos fijos y móviles del entorno; todo lo que me encuentre, siente o experimente al caminar. ¡En esta etapa la ciudad será mi refugio para mantenerme célibe hasta renunciar o continuar hacia otro nivel superior!             

Continuará............................
fOTOS: ara.

domingo, 30 de diciembre de 2012

¿CÓMO PODEMOS TENER CONFIANZA EN NOSOTROS MISMOS?


                                                

                                              “ PIRÁMIDE

                                               -- CUATRO –
                 ¡Si al mirarme en el espejo mi aspecto me roba el tiempo necesario para realizar otras labores, algo no marcha bien en mi pirámide estructural! La cuestión posiblemente no recae en definir esto por valido o lo otro por superfluo, no, incurre en determinar el espacio y el tiempo justo que le debemos dedicar a cada objetivo. La vida de cada uno de nosotros está estructurada sólidamente en una pirámide armónica, lo que no quiere decir que esta distribución o disposición sea la acertada en la mayoría de los casos.
                 Les decía si valoramos una cosa por encima de la otra en detrimento de esta pirámide estructural, posiblemente en algún momento de nuestras vidas se produzca el desplome en forma de emociones. Todo tiene su ubicación y período de reflexión. Pero de una cosa si podemos estar seguros. La psiquis va muy por delante que el constante y macizo cuerpo. ¡Lo que no podemos palpar es mucho más sólido que una cara ante el espejo! Este sencillo razonamiento nos debe bastar para desde ahora tomar medidas para el futuro.
                 Estas cuestiones externas para los seres que no entran dentro del patrón de belleza dominante no es un problema, el problema radica en el empeño y gasto de energía que emplean estas personas no agraciadas con favores volátiles para intentar parecerse a estos modelos de cualquier manera. ¡NO PUEDE SER! En su pirámide estructural este elemento no debe ser objetivo fundamental, y debe dejar paso a otros valores que con toda seguridad no han ejecutado. ¡Quiero poner un ejemplo! La persona no vidente, que está falto de visión por ambos ojos no tiene una percepción real a través de este sentido pero sin embargo se desplaza, se mueve. Es un ser muy autosuficiente y con unas cualidades extraordinarios que de por sí lo hacen especial. Esta persona si nació con la falta de este sentido o lo perdió producto de un accidente o una enfermedad, se ha visto en la necesidad de especializar a los restantes sentidos para que esta variación no afecte en su vida cotidiana.
                 Se agudiza el oído ante la falta de visión, pero se agudiza porque lo entrenamos constantemente. El tacto se hace conscientemente sensible y en las manos surgen puntos sensoriales que amplían las capacidades hasta límites insospechados. ¡El límite no está en la ausencia de un sentido o de otro! ¡El límite no está en la falta de una armónica belleza, no! ¡El límite no está en que somos mayores y el tiempo nos apremia, mucho menos! ¡El límite lo ponemos nosotros a nuestras infinitas posibilidades y dejamos la pirámide sin control y desestructurada! ¡En lo más alto de nuestra organización piramidal debemos colocar lo que nos hace verdaderamente humano, lo demás, no son más que virtuales ilusiones!


Continuará……………
Fotos: ARA.

sábado, 29 de diciembre de 2012

<< SEXUALITÉ >>


                                         

                                                           -- III --  

__ ¡¡ Dos extraños son... los que se miran, dos extraños son... los que suspiran, somos tú y yo, en esta noche azul…...!! –La melodía de extraños en la noche se escuchó del otro lado de la pared entonada por la joven-- ¿Estás ahí?
__ ¡…………! –El joven no respondió.
__ ¡¡Y dos extraños son... que se unen para compartir su soledad, sin darse cuenta que la dicha cerca está, y se cumplirá pronto su ilusión mayor.... con un inesperado amor!! –La joven de la cabellera roja continuó cantando-- ¿Te gusta mirar? –Le preguntó interrumpiendo la melodía.
__ ¡…………..! –El joven no se dio por aludido.
__ ¿Te pregunto si te gusta mirar? –Volvió a interrogar la voz, y al no recibir respuesta continuó con la estrofa-- ¡¡Y no se dejarán…..desde esta noche juntos vivirán, sin reproches…..!! ¡¡No se sentirán, extraños nunca más.....!!
__ ¡……....! –Una vez más el joven se mantuvo en silencio.
__ ¡Hay muchos chicos que solamente tienen una erección cuando atisban y nada más! –La joven de la cabellera roja cambió de táctica.
__ ¡Yo no soy de esos! –Respondió el joven tratando de orientar el chorro de orina hacia el orificio del wáter-- ¿Quería saber si había alguien del otro lado?
__ ¿Para qué? ¡Es el servicio de las chicas, se supone que en el servicio de las chicas habrá chicas! ¿No lo crees? –Preguntó como de costumbre la joven.
__ ¡Sí, sí, sí claro chicas! –Respondió el joven saliendo del paso.
                 Esta vez la joven  canturreó solamente la melodía. El silencio se hizo eterno. El joven permaneció completamente mudo desde su posición, había perdido la voluntad por el desparpajo de la joven del baño colindante. Al cabo de unos prolongados segundos dejó de escucharse la cadencia armónica e irrumpió inesperadamente el instrumental del poderoso caudal de orina de la joven golpeando la porcelana del wáter. Él no dijo nada. Él solamente quiso escuchar para sacar conclusiones precisas de los variados sonidos. Al principio pensó que era lo más extraño que le había sucedido, posiblemente como la canción, pero en el transcurso del acto en sí lo llegó a sentir apeteciblemente agradable.
__ ¡¡Y hay algo en tu mirar, que me domina y tu sonreír, que me fascina.........!! ¡¡Es como sentir, que siempre yo te amé!! –La joven derramaba líquido por su orificio vaginal, y por su garganta espléndidas notas musicales con los sentimientos a flor de piel-- ¿Estás ahí?
__ ¡Estoy aquí! –Contestó el joven.
                 El joven pensó que debía encontrar una pregunta lo suficientemente original para que la joven de la cabellera rojiza quedase impactada con la sutileza desbordante de la misma. A su cabeza le vinieron muchas, pero muchas interrogaciones con razones miles, pero cuál de ellas más horrible e insustancial. --¡Nada de pensar tanto para hablar con una chica, originalidad es lo que se necesita!—Se dijo; y como mismo las ideas llegaron a su cabeza, de igual manera las lanzó al exterior..
__ ¿Cómo te llamas? –Le preguntó a la joven.
__ ¡Frank Sinatra! –Le contestó sin más y continuó con la canción-- ¡¡Sin darse cuenta que la dicha cerca está……..y se cumplirá pronto su ilusión mayor........!! ¡¡Y no se dejarán, desde esta noche.........!! ¡¡Juntos vivirán! sin reproches, y no se sentirán
extraños nunca más!!
                             
Continuará.............................
Fotos: ARA    

jueves, 27 de diciembre de 2012

"VICENTE Y LA ADOLESCENCIA"




VEINTIUNO.
__ ¿Te gusta? –Le preguntó Dolores descaradamente a Vicente.
__ ¡¿Me gusta qué?! –Le contestó Vicente ambiguamente a Dolores.
__ ¿Qué te puede gustar hombre, lo que te estoy haciendo? –Nuevamente preguntó Dolores.
__ ¡Me estás haciendo tantas cosas! –Contestó Vicente con aire de experto conocedor de la situación.
__ ¡Hablo del dedo! –Y nunca mejor dicho Dolores fue al grano.
__ ¿De qué dedo me hablas? –Preguntó Vicente.
__ ¡De mi dedo, el dedo del medio, el que tienes en este momento introducido completamente en tu ano! –Dolores no pudo más y le habló con toda claridad.
__ ¿Sabes que no me había dado cuenta hasta ahora? –Le respondió Vicente sin darle mayor importancia.
__ ¡Entonces quiere decir que no es la primera vez que te introducen un dedo por.............! ---Dolores no terminó la frase.
__ ¡Jamás! ¡Nunca! ¡....................! –En esta ocasión Vicente se perdió entre sus prejuicios y no encontraba la salida a este diálogo que le parecía un interrogatorio-- ¡Es la primera vez! –No pudo más y confesó-- ¡Lo he permitido porque pensé que te gustaba!
__ ¡Al que tiene que gustarle es a ti! ¿No lo crees? –Dolores portaba la suficiente experiencia para salir de cualquier situación con una respuesta firme-- ¡Mi dedo está en tu interior porque sé que a los hombres esta práctica le produce una erección placentera! ¡No es una aberración ni nada por el estilo! ¡Es un juego más dentro del amplio y complejo mundo del sexo! ¿No lo crees?
__ ¡Sí, sí, naturalmente! –Se dejó escuchar el experimentado adolescente--¿Y si soy yo el que te introduce el dedo? ¿Te gustaría? ¡Puede ser que no! –Vicente atacó.
__ ¡Pienso que si a los dos nos apetece o nos complace lo propuesta del otro, no hay porque rechazarla! ¿No lo crees?
__ ¡............! ¡Si pero.............!
                Vicente nuevamente se quedó con la frase inconclusa. Dolores con la rapidez de un ave en vuelo libero el bálano de nuestro amigo y seguidamente tomó su mano; con insistencia buscó su dedo más potente, y sin darle una explicación lo encaminó hasta sus rincones poderosos. Dolores lo guiaba y Vicente se dejaba llevar. Como Dolores permanecía de frente a Vicente con lo primero que se encontró la mano de nuestro amigo fue la enérgica vagina de la insaciable Dolores. Vicente pensó que este sería el destino de su mano y por ende su dedo; buscó la abertura para introducirlo con mucho agrado.
__ ¡¡No!! ¡El viaje aún no ha terminado! –Le dijo Dolores.
__ ¿A dónde quieres llegar? –Preguntó Vicente.
__ ¡A donde sea necesario! –Contestó Dolores que guió el dedo de Vicente justo hasta la entrada de su ano-- ¡Ahora muy despacito lo vas deslizando al interior! ¡¡Muy-des-pa-si-to-mi-a-mor!!
__ ¿Estás segura que deseas que lo haga? ¡No pienses que............!
__ ¡Deja las palabras a un lado y disfrutemos este momento! –Dolores cerró los ojos y se dispuso a esperar la llegada del intruso-- ¡Te dejo la mano libre para que tú mismo improvises!
__ ¡Si te duele me dices! –Vicente comenzó a sudar-- ¿Así? –Le preguntó.
__ ¡¡Sí, así!! ¡¡Me gusta mi amor!! –Al final Vicente posiblemente por el nerviosismo condujo su dedo acusador por el estrecho túnel de su amada Dolores y no el índice-- ¡Todo lo que me hagas me gusta!
__ ¡Es una sensación extraña tener mi dedo dentro de tu culo! –El lenguaje con toda seguridad es una asignatura pendiente para nuestro amigo Vicente-- ¡Siento una rareza pero creo que me gusta ver cómo disfrutas! –Vicente no llevó su dedo hasta el tope. Lo deslizaba, lo giraba en círculo hasta donde sus peripecias se lo permitían, y nuevamente lo volvía a introducir un poco más; pero nunca hasta el final.
__ ¡Muy bien así me gusta! ¿Tu sientes lo mismo? –Le preguntó Dolores que en toda la conversación no había sacado su dedo del ano de nuestro amigo Vicente-- ¡Dime si te gusta!
__ ¡........! ¡.........! ¡Sí! ¡Sí! ¡Sí! ¡Me gusta mucho mi amor! –Le contestó Vicente al mismo tiempo que cerraba los ojos y se entregaba por completo a este experimento gratificador.
                Los amantes quedaron con sus párpados caídos y dejando que el otro hiciese una labor encomiable en el negro orificio de todos las obsesiones. 
          
         
Continuará....................................................  
DISEÑO GRÁFICO: ARA Y MANDY.